Pantalón de chándal, cazadora vaquera y viaje a clase en metro, acompañado de los pertinentes libros. Instantánea, esta, de lo más habitual en la época en cualquier adolescente de 17 años. Sin embargo, el protagonista de la que nos ocupa dota de carácter histórico y melancólico a la misma. Raúl Gonzalez Blanco (Madrid, 27 de junio de 1977), cuyo nombre no necesita de apellidos para ser reconocible, comenzaba a despuntar a finales de 1994 en el primer equipo del Real Madrid y, por ello, la revista oficial del club le dedicaba su reportaje mensual: "Raúl: una carrera hacia el éxito". No se equivocarían en su vaticinio.

La portada de este número 63 correspondía a Emilio Amavisca, "la gran revelación de la temporada", pero las páginas centrales, ocupadas por un bisoño Raúl, son las que han viralizado la publicación 16 años más tarde. En concreto, la fotografía descrita anteriormente. Pero aportemos contexto a la historia. La historia del debut de Raúl (29 de octubre de 1994), Jorge Valdano mediante, es por todos conocida. "Lo hizo todo bien en La Romareda, solo le faltó el gol", afirmaba Andoni Cedrún, portero del Zaragoza en la noche del estreno. Un partido que acabaría en derrota blanca (3-2), pero que supondría una de las mayores victorias institucionales del club, personada en las primeras pinceladas de un adolescente de 17 años que terminó marcando una época en el Madrid y en la Selección.

El primer gol de Raúl llegaría la semana siguiente, en el derbi contra el Atleti, donde además forzaría el penalti que abría el marcador y regalaría el segundo tanto. Suyo sería el tercero en un choque que terminaría 4-2 y que supondría su primera gran ovación como profesional. Las categorías inferiores se le quedaron pequeñas y en diciembre fecha del reportaje, ya era miembro de pleno derecho del primer equipo. "Metro a metro, gol a gol hacia el éxito" rezaba el título de la presentación hecha por el club a través de su revista oficial. Ahí podíamos ver a un Raúl terrenal, como siempre se ha mostrado a posteriori, con su familia, mostrando su casa, su mascota... una suerte de guion que ahora sería carne de documental en alguna de las diversas plataformas en streaming del momento.

Noche negra

Sin embargo, ese número, el 63, hacía las veces de previa de la vuelta de la tercera ronda de la Copa de la UEFA. Una vuelta que se presentaba como trámite y termino en tragedia. El Odense danés era el rival y, tras ganar 2-3 en Dinamarca, el Madrid se las prometía felices para seguir adelante en la segunda máxima competición continental, a pesar de las bajas (Míchel, por lesión y Zamorano y Hierro, por sanción). Los de Valdano ganaron en la ida con goles del delantero chileno, Amavisca y Laudrup, pero sufrieron. Aunque no tanto como en el choque definitivo. Hoegh levantó un muro en el Bernabéu imposible de superar para la delantera madridista y a falta de 15 minutos, tras un posible penalti a favor del conjunto español, llegaba el 0-1, obra de Petersen. En el descuento, la tragedia. Bisgaard batiría de nuevo a Cañizares (que dio descanso a Buyo). 0-2 y una de las páginas de recuerdo más infausto para la parroquia madridista.

Final feliz

Raúl no pudo ayudar a sus compañeros en competición europea hasta la temporada siguiente, pero sí que pudo ser partícipe del título liguero levantado a final de temporada. El Madrid acababa, así, con cuatro años de dominio del Barcelona de Cruyff. Todo ello gracias a los 10 goles de un Amavisca que llegó de puntillas del Valladolid y se erigió en la figura del campeonato blanco, junto a Zamorano y sus 28 tantos y al protagonista de nuestra historia, el chico de chándal y cazadora vaquera que viajaba en metro a entrenar. Raúl anotaría 9 goles a lo largo de la temporada, tomaría el testigo de Emilio Butragueño en el once titular y en lo que al dorsal respecta. El título del reportaje, "una carrera hacia el éxito" no podía ser más acertado.