13/11/2020 - 12:05 Actualizado: 13/11/2020 - 12:06

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su antiguo número dos, Francisco Martínez, se enfrentaron este viernes a un cara a cara en la Audiencia Nacional. El juez del caso Villarejo, Manuel García Castellón, les citó para contraponer las versiones que manifestaron durante sus declaraciones como imputados en el marco de la pieza Kitchen, que investiga la operación que se puso en marcha en 2013 para robar documentación al extesorero del PP Luis Bárcenas. El careo arrancó pasadas las diez de la mañana y, según explican fuentes jurídicas a El Confidencial, las contradicciones quedaron claras: Fernández Díaz asegura que no estaba al tanto de la operación parapolicial, mientras que Martínez apunta que el exministro se interesó por conocer los topos que la Policía manejaba en el entorno de Bárcenas desde el primer momento.

Tanto Fernández Díaz como Martínez llegaron unos diez minutos antes de las diez de la mañana por los lados opuestos de la Audiencia Nacional. El exministro, acompañado por su abogado, desde la calle Génova. El exsecretario de Estado de Seguridad, también con sus letrados, desde la Plaza de la Villa de París. Una vez dentro, las diferencias se extendieron a la hora de hablar de la operación Kitchen y, en concreto, al abordar los mensajes de texto que supuestamente fueron enviados por Fernández Díaz en 2013, información con la que dieron tras enterarse de que el propio Martínez levantara acta notarial con los mismos antes de su imputación. En ellos se habla del dispositivo en cuestión y el exsecretario de Estado considera que demuestran que el exministro estaba al tanto de la misma, pero este apunta a todos son falsos.

Según la versión de Martínez, el ministro incidía en estos mensajes en que Kitchen "es importante", implicaba en los seguimientos al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y mencionaba de forma directa al "chófer de Bárcenas". El último se remonta al 18 de octubre de 2013, y en él se hace referencia al volcado del contenido de los teléfonos móviles proporcionados por el "informador". "La operación se hizo con éxito", decía el mismo. "Te informo", terminaba. Los mensajes se erigen así como principal indicio para investigar al exministro del Interior, que asegura que él jamás envió mensaje alguno relacionado con este dispositivo. Tras la celebración del careo, el juez citará las próximas semanas a uno de los hombres que aparece en los SMS y que ha pedido declarar de forma voluntaria: Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas.

Ríos se convirtió en uno de los pilares del dispositivo tras ser captado por 2.000 euros mensuales, todos ellos con cargo a los fondos reservados procedentes de Interior: “Evidencia el conocimiento de los hechos por parte de mandos superiores del organismo”, sostenía el juez el pasado septiembre al acordar la imputación de Fernández Díaz. Él era el 'topo' bautizado como K2 y, en el sumario, son varias las conversaciones en las que se le escucha hablar sobre los movimientos de los Bárcenas con el comisario Villarejo: "Me pareces un tío que aprende con una rapidez que te cagas...", le alaba el policía en una de las reuniones que mantuvo con él. "Tú habrás visto que yo achucho poco y que... Pon 2.000, no 200, ¡mamón!", le incidía sobre el dinero que debía cobrar, que terminó por superar los 53.000 euros.

Su relación con Villarejo queda por tanto probada, pero la investigación se centra ahora en aclarar quién estaba al tanto en Interior. El exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, firmó los documentos con los que se daba luz verde a los pagos a Ríos, pero en su última declaración dijo que desconocía el fondo del dispositivo. Con esta línea de defensa, Martínez contradice al exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo, Enrique García Castaño, que en marzo apuntó de forma directa al ex secretario de Estado de Seguridad. Según su versión, el comisario Andrés Gómez Gordo, también imputado, despachaba sobre la Kitchen con la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, mientras que él hacía lo propio con Martínez: "Yo le di el pendrive al secretario de Estado [con información robada a Bárcenas]".