Las mujeres han estado y están frente a la pandemia cumpliendo roles en la primera línea de atención sanitaria y social. Justamente sectores altamente feminizados y que exponen a las mujeres a contagiarse. Esto sumado a extensas jornadas laborales que comprometen su salud física y emocional, además de tener que permanecer mucho más tiempo fuera de sus casas.

En nuestro país, las mujeres constituyen el 70 por ciento del empleo en el área de salud. Este porcentaje de mujeres es mayor en las ocupaciones técnicas como por ejemplo enfermeras, parteras, etc.

En un informe técnico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que de acuerdo a la última Encuesta Nacional a sobre Condiciones de Empleo, Trabajo, Salud y Seguridad (ECETSS), en Argentina hay cerca de 760.000 trabajadoras de la salud.

La información de la encuesta revela que las trabajadoras de la salud tiene entre 35 y 44 años. El 48 por ciento son jefas de hogar y el 53,8 por ciento tiene a cargo menores de 18 años (casi el 29 por ciento tiene hijas o hijos menores de 5 años).
Que sean únicas responsables del cuidado y manutención de sus hijas e hijos es un dato relevante ya que este rol puede resultar en aumento de su vulnerabilidad sobre todo en el aspecto económico.

El 48 por ciento son jefas de hogar y el 53,8 por ciento tiene a cargo menores de 18 años

Esto se comprueba en el informe de la OIT donde indican que: “si bien las trabajadoras de la salud presentan ingresos promedios superiores al resto de trabajadoras asalariadas, más de la mitad de las trabajadoras de la salud (53,9 por ciento) vive en hogares con ingresos mensuales inferiores a los 30.000 pesos. Si se tienen en cuenta estos bajos ingresos y las cargas horarias, muchas trabajadoras de la salud deben acudir a sus redes familiares para el cuidado de sus niñas y niños”.

Como mencionábamos en esta nota, en nuestro país, previo a la pandemia, las mujeres destinaban a las tareas de cuidado 6,4 horas por día frente a 3,4 horas de los varones. Con el aislamiento el cierre de escuelas y jardines obligó a que estas horas hayan aumentado considerablemente.

Es importante señalar que del informe surge que el 20,4 por ciento de las trabajadoras son informales. La falta de un sueldo registrado tiene como consecuencia directa la ausencia de una obra social (25,7%), un derecho básico sobre todo en pandemia, la falta de un seguro por accidente de trabajo o enfermedad profesional (11,3%) y licencia por enfermedad (22,8).

Un factor que es casi propio de las trabajadoras de la salud es el pluriempleo. El 23,6 por ciento de ellas tienen más de un trabajo comparado con otras actividades donde el porcentaje desciende al 15 por ciento.

Pero a las horas destinadas al trabajo fuera y dentro del hogar hay que sumar las consumidas para llegar hasta sus empleos. En este sentido el informe revela un dato fundamental, sobre todo en pandemia. Las trabajadoras de la salud destinan en promedio más tiempo que las de otros sectores y utilizan el transporte público 10% más que el de otras ocupaciones. En el contexto de pandemia el transporte se transforma en un potencial lugar de contagios de covid-19.

Durante la pandemia las mujeres que trabajan en la salud se vieron afectadas en mayor medida ya que ocupan las tareas en donde la exposición es más directa. Es decir que están sobrerepresentadas en las líneas de atención como enfermeras, auxiliares de enfermería, técnicas, asistentes o gerontólogas.

¿Cuál es la situación hoy?

Según informó la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (FeSProSA), los contagios entre el personal de salud llegó a 80 mil trabajadores y 500 fueron los fallecimientos.

El año pasado al inicio de lo que se conocía como “cuarentena”, todos los días a las nueve de la noche, sonaban en el país los aplausos para el personal de la salud a modo de reconocimiento por el esfuerzo.

Un esfuerzo que no tuvo tregua y que hoy con la llamada segunda ola, las encuentra al límite físico, psíquico y enfrentando despidos y cierres de centros de salud.
La situación es crítica a nivel nacional, es por eso que varias provincias se encuentran en conflicto ante la falta de respuesta de los gobiernos provinciales y municipales.

Es el caso de lo que está ocurriendo en la provincia de Neuquén en donde las trabajadoras y los trabajadores se autoconvocaron y llevan más de 40 días cortando las rutas de esa provincia.

Pero ¿por qué hablamos de trabajadoras y trabajadores autoconvocados? El 26 de febrero las conducciones de ATE y UPCN firmaron un acuerdo salarial del 12 % (luego llevado al 15 % por el Gobierno) que había sido rechazado por las asambleas. Este pacto de la burocracia sindical con el Gobierno despertó una verdadera rebelión en la salud, que cuenta a su vez con un enorme apoyo popular no solo de la población sino de trabajadoras y trabajadores de otros sectores, como por ejemplo las obreras y los obreros de las fábricas Zanon y Cerámica Neuquén.

Te puede interesar:Voces de las protagonistas de la rebelión de salud en Neuquén

En situaciones similares se encuentran el Hospital Interzonal de Agudos (HIGA) que días atrás recibió la solidaridad de todo el personal de salud del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (HIEMI) quienes convocaron a un abrazo solidario al Hospital. “Mi vocación no justifica la explotación” señalaba una de las pancartas.

Todas las asociaciones gremiales que nuclean a las trabajadoras y los trabajadores de la salud están alineadas con el gobierno nacional.

Con los pronósticos científicos que aseguraban la llegada de una segunda ola de contagios el gobierno decidió recortar el Fondo Covid interrumpiendo la asistencia social que llegaba a través del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).

Pero además de aumentar los subsidios millonarios al gas, que eran de $32.000 millones en 2019 a $79.000 en 2021, un 37% más.

Estos números concretos muestran decisiones políticas que tiran por la borda “el relato”. No es posible atravesar la pandemia provocada por la covid-19 si las prioridades no están puestas en la salud.

Las enfermeras, las auxiliares, las trabajadoras de la limpieza fueron aplaudidas al mismo tiempo que precarizadas pero en la organización y la coordinación con otros sectores de trabajadores en lucha encontraron la fuerza y en el apoyo de la población el sostén que las rodea de solidaridad.

Este 17 de abril a las 16 horas se realizará el Encuentro de Coordinación de las luchas del AMBA, donde participarán trabajadores y trabajadoras ocupados, desocupados y precarios del Área Metropolitana para coordinar cómo seguir de manera unitaria esta pelea para poder ganarla.