De quarterback titular en la NFL a un golfista aseado que ha hecho sus pinitos tanto en el PGA como en el Korn Ferry Tour. Hablamos de Antonio Ramiro Romo, más conocido como Tony Romo y nacido hace 41 años en San Diego (California).

Romo, contratado en 2003 por los Dallas Cowboys (no fue drafteado pese a ser nombrado el mejor jugador ofensivo de la División I de la NCAA en su último año con la Universidad de Eastern Illinois), se convirtió en el mariscal de campo titular del equipo tejano en 2006. Ese año y los cuatro siguientes jugó la Pro Bowl, el partido de las estrellas de la NFL, y en 2014 lideró la estadística de passer rating (que combina pases intentados, completados, yardas conseguidas, touchdowns e intercepciones) y de pases completados de la liga. Guió a los Cowboys a varias apariciones en playoffs, aunque siempre se le achacó fragilidad en los momentos importantes y nunca alcanzó la SuperBowl.

Como a muchos otros deportistas de élite estadounidenses (véase Stephen Curry o Michael Jordan), a Tony Romo también le gusta jugar al golf. Y lo cierto es que lo hace bastante bien. No en vano le han invitado a jugar eventos del PGA Tour como el Corales Punta Cana, el Byron Nelson o el Safeway Open y otros del Korn Ferry Tour, la segunda división del golf estadounidense.

Aunque nunca ha conseguido pasar un corte, suele dejar perlas como la de este jueves en el Veritex Bank Championship del Korn Ferry, cuando embocó un fantástico chip en el primer hoyo de la vuelta inicial para anotarse un eagle. Posteriormente la cosa fue a peor y acabó seis golpes bajo par, así que no tiene pinta de que vaya a conseguir meterse por primera vez en el fin de semana de un torneo profesional, pero no por ello deja de ser sorprendente semejante destreza en un tipo de 1,88 que hizo carrera en un deporte bastante menos delicado.