Los ricos no quieren pagar un exiguo impuesto. Y pagan sueldos de hambre.

Los trabajadores portuarios han dicho basta, acompañados de la solidaridad docente en Buenos Aires. Son reprimidos pero no se rinden.

Los trabajadores de la salud están exhaustos, agotados, pero firmes, dando una heroica lucha tanto en los hospitales y salitas como en las calles.

En Mendoza los trabajadores vitivinícolas nos dieron el ejemplo con un paro histórico apoyado por los docentes ya que sus estudiantes son hijos de esos vendimiadores (y a veces también cosechadores junto a sus familias) que también han dicho basta.

El momento es ahora: Paro y Caravanazo de los trabajadores de la educación. Por lxs pibes. Por sus familias y las nuestras. Por condiciones dignas para aprender y enseñar. Suspensión de la presencialidad transitoria, virtualidad en condiciones dignas, WiFi gratuito en nuestras barriadas .Vacunación ya! Paro, paro, paro!