Hugo tenía 46 años, con hijos. Hacía una semana que estaba internado en terapia intensiva. Era operario de inyección de la autopartista Lequipe Monteur. Allí trabajan poca más de 150 obreras y obreros, de su sector hay 8 trabajadores aislados con covid-19 y en total son 16 los contagiados de toda la planta.

Hicieron llegar esta denuncia a La Izquierda Diario por el dolor y mucha bronca que les generó enterarse de la muerte de su compañero.

Se enteraron este miércoles pasado a la noche, un rato después de que Alberto Fernández en su discurso anunciando las nuevas restricciones a la circulación nocturna, volvió a afirmar, mentirosamente, que "en los lugares de trabajo, en las fábricas no hay contagios". El mismo argumento que viene sosteniendo el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

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Hoy los compañeros de Hugo y su familia tienen que despedirlo porque en las "fábricas donde no se contagia nadie", las patronales prefieren sus ganancias a la vida de trabajadoras y trabajadores.

Operarios de la autopartista hicieron llegar la denuncia a este diario, contándonos que el turno noche, ayer, "laburó llorando, porque Hugo hace muchos años que trabajaba acá".

Esta fábrica (que produce autopartes autopartes para General Motors) está bajo el sindicato del Plástico, conducido por Juan Carlos Murúa, que no tomó ninguna medida frente a los contagios, ni siquiera una mínima exigencia para cuidar la vida de los trabajadores.

El cinismo de la empresa solo llamó a un minuto de silencio e hizo sonar la sirena. Y eso porque desde el turno mañana empezaron a reclamar, "que sino, ni eso hacían", nos decían los trabajadores.

Lo paradójico es que esta autopartista está ubicada a solo 15 cuadras del laboratorio mAbxience -de Hugo Sigman-, donde se fabricaron las vacunas contra el Sars Cov 2, que fueron a Méxco para ser envasadas y nunca llegó ni una sola dosis a Argentina, qué distinto sería si esa fábrica con su producción fuera declarada de utilidad pública y todo el proceso, incluido el envasado, se realizara en el país, como viene exigiendo el FIT-Unidad.

Otra muerte obrera negada por el Gobierno Nacional que insiste en que las fábricas no hay contagios, porque lo que cuidan -como dijimos- son las ganancias patronales.

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