26/02/2021 - 10:46 Actualizado: 26/02/2021 - 10:55

Un ladrón anda suelto en Italia o, mejor dicho, en la isla de Capraia. Desde hace un par de meses, este pequeño islote de poco mas de 19 kilómetros cuadrados de superficie, perteneciente a Livorno, está viviendo una extraña situación digna de las mejores novelas de misterio: alguien está cometiendo importantes robos entre la población local. Sin ninguna pista, sin ningún hilo del que tirar, ni un nombre sobre la mesa, la policía local ya ha señalado al sospechoso: los 400 habitantes de la isla.

En plena pandemia de coronavirus, hace ya varios meses que Capraia no acepta turistas. Solo se puede entrar y salir de ella a través de barco, donde queda un registro exhaustivo de los movimientos, y solo lo pueden hacer aquellas personas que están empadronadas en la localidad. O, dicho de otra manera, nadie que no sea un habitante de la isla ha podido entrar allí desde hace, al menos, 150 días. Por tanto, el ladrón (o ladrones) es alguien que vive en Capraia. Podría ser cualquier vecino.

 Museu Marítim Barcelona

A sabiendas de este hecho, la policía tiene claro que el responsable de los robos de la isla es alguien que se encuentra entre los 400 habitantes locales. Capraia cuenta con tres oficiales de policía, que son los encargados de llevar las investigaciones y las pesquisas, pero que se encuentran en un punto muerto: ninguno de los robos ha dejado una pista de la que tirar, lo que está provocando que la población se haya sumido en la más profunda desconfianza hacia sus vecinos.

En un primer momento, los robos comenzando siendo menores y puntuales, entrando en domicilios que se encontraban momentáneamente vacíos para hacerse con objetos de valor, especialmente con dinero en efectivo, después de que hace menos de un año cerrara el único banco de la isla. Sin un lugar físico en el que guardar y proteger los caudales, los ladrones habían aprovechado para realizar pequeños robos... hasta que los últimos dos ya son de una entidad realmente grave.

El pasado mes de noviembre, Fabio Mazzei, teniente de alcalde de la localidad, sufría el robo de todos sus ahorros: "Me quitaron la caja fuerte que estaba escondida dentro de un mueble de mi casa. Había mucho dinero y joyas y acertaron en el día correcto, pues sabían que iba a visitar Pisa. Conocían muy bien la casa y sabían a lo que iban", explica al 'Corriere della Sera'. Pero la semana pasada, los ladrones llevaron a cabo el golpe más gordo nunca antes dado en la isla: el 'gran robo'.

El ladrón accedió al interior de un local, llamado 'Il Cantuccio', que ejerce las veces de estanco, recreativos y cafetería, posiblemente el centro social más importante de la localidad. Y, como tal, también el más protegido por sistemas de seguridad. Pero, como era de esperar, el ladrón no solo conocía perfectamente el local, sino que sabía dónde se encontraba el dinero y, por supesto, cómo desactivar los sistemas de seguridad para no dejar ni una sola pista que pudiera delatarle.

"Sabía donde guardaba aproximadamente 60.000 euros, los ahorros de toda mi vida", explica Alessandro Santinelli al medio italiano. La policía se devana los sesos por tratar de encontrar un hilo del que tirar y que les ayude a resolver la concatenación de robos que se han producido en Capraia en los últimos meses. A falta de un nombre concreto, los 400 habitantes de la localidad han pasado a ser sospechosos... y la desconfianza va en aumento.

Pero las autoridades se encuentran en un callejón sin salida: "El problema es que cada persona tiene sus propias ideas, pero nadie tiene pistas. Los tres carabinieri de la isla son buenos, están haciendo todo lo posible, pero deberían tener más herramientas de investigación, pues sino será un misterio sin solución", explica Mazzei. Mientras tanto, ya nadie deja las puertas sin echar la cerradura ni los postigos abiertos. Un ladrón anda suelto y está haciéndose de oro a costa de sus vecinos.