Joan Mir sufrió una caída sin consecuencias en el arranque del GP de Valencia, en el que fue duodécimo, un flojo resultado que, sin embargo, combinado con lo que han hecho sus rivales el primer día le valdría para ser campeón este domingo.

-¿Resumen del primer día?

-Me encuentro bien. Ha sido un buen día a pesar de que no he podido bajar el tiempo con la segunda moto, con el neumático blando. No estaba la moto igual de a punto que la otra y no me encontraba bien, pero creo que en condiciones normales hubiera bajado mi tiempo. No sé cuánto, pero lo hubiera bajado. Espero poder mejorar un poco más mañana. A ver si las condiciones de pista son un poquito mejores y puedo entrar en la Q2.

-¿Se ha sentido más nervioso al montarse en la moto o en los días previos?

-No he estado especialmente nervioso en ningún momento. Siempre hay presión y tienes que convivir con ella, pero no estoy especialmente presionado.

-¿Qué rival le preocupa más?

-Me gustaría decir uno, pero no estoy concentrado en ninguno. A Fabio, si se le ponen las cosas bien es rápido. Álex es constante y siempre está delante. Y Maverick también es rápido, pero está un poco más lejos. Los dos que están más cerca son los más peligrosos.

-Con el resultado de hoy, pese a ser sólo duodécimo, sería campeón el domingo por los resultados de sus rivales. ¿Firmaría este resultado?

-Si este resultado me diera el campeonato sí que firmo, desde luego, pero intentaré mejorar el resultado. Además creo que mis rivales también mejorarán. Pero me iría bien así.

-¿Qué ha pensado durante el arrastrón de la caída? Ha sido largo, pero dulce, sin volteretas…

-(Sonríe). Esto de arrastrón dulce y largo, sin volteretas… (Sonríe más). Ha sido una caída típica de la curva 4. Había sol, pero se ha tapado el día y ha bajado la temperatura y me ha patinado en la parte de la derecha. No iba especialmente rápido ni apretando, pero con esta moto esto a veces es así. He pensado que tenía que levantarme rápido para intentar mejorar mi tiempo. Esa era mi última vuelta antes de parar, así que pensaba en volver a subirme a la moto. También en si el mono estaba agujereado o no, pero ya no me daba tiempo a cambiarme.

-Hubiera salido con el culo al aire si hubiera hecho falta, ¿no?

-(Risas). Sí, sí. Aunque viendo después el panorama y cómo iba la segunda moto hubiera sido mejor que me quedara en el box.

-¿Puede ser la caída una de las consideradas como útiles?

-Ha sido una caída bastante útil, porque sabemos dónde está el límite de temperatura de esa goma. Es muy importante. Me ha estropeado el objetivo que era estar entre los diez primeros, porque me sentía cómodo y nada más salir con un medio me he plantado en 31.0. Pensaba que luego con uno nuevo delante y un blando atrás podría mejorar si nada pasaba, pero las caídas siempre cambian las cosas. Hemos probado con esta moto algunas cosas y la otra no estaba tan a punto y aquí, si falla algo, estás a medio segundo. Me ha faltado ese medio segundo que podía haber sacado con la otra moto.

-Con el anuncio de año sabático de Dovizioso se confirma que se va apagando una generación histórica. ¿Están apretando demasiado fuerte los jóvenes?

-Bueno, sí, parece que sí. Supongo que es ley de vida, pero creo que a Dovizioso le queda mucho por decir. Es un piloto de los punteros, de los buenos, y considero que se merece una moto de fábrica por todo lo que ha hecho. No entro si en Ducati o no. Es una pena. No sé si estará el año que viene por si igual hay alguien que falla o no, pero es realmente una pena y no me lo esperaba. Y sobre la generación, claro. Poco a poco se van retirando y los que venimos de abajo estamos ocupando ahora mismo las primeras posiciones en la categoría. Es bonito ver cómo va cambiando todo esto.