Messi se acordó al descanso de lo que el entrenador les había pedido el día anterior. O tal vez se lo recordó Koeman. A él y a esas vacas sagradas que deben demostrar vergüenza torera en este Barça sobre el que seguimos sin saber si está al principio de la reconstrucción o sigue en el desguace. Lo cierto es que, después de una primera parte impresentable del Barça, una cosa descorazonadora con sólo tres días de diferencia con el papelón del Cádiz, a los jugadores del Barça debieron darle rabillo de pasa en el vestuario.

El que más en serio se lo tomó fue Messi, que fue a la yugular del Elche. Sin estar súper, Messi lleva 18 goles y es máximo goleador de LaLiga. Es difícil hacerse una idea de la superioridad con la que ha debido dominar Messi el fútbol para que ahora, en esta versión algo más de bolsillo y más sufridora en partidos grandes, continúe siendo un jugador definitivo en LaLiga. Este martes le resolvió un trámite más al Barça.

El Barça, al fin, ganó sin brillo un partido que dejó algún nombre propio más, como Trincao, con un serio problema con la definición: telegrafía sus remates con la izquierda. Es triste ver a Pjanic en el césped. Un jugador que alcanzó altos niveles de jerarquía en la Roma y en la Juventus y que ahora juega a un trote que resultó insoportable para Koeman, que tuvo que quitarle al descanso. Pjanic tenía calidad y no tiene voluntad. Todo lo contrario que Braithwaite, un futbolista que no tiene el nivel para ser el delantero titular del Barça y cuya presencia en el equipo es una buena señal del empobrecimiento de la plantilla. Pero que juega cada balón como el único y que obtuvo premio con dos asistencias precisas dentro del área, donde más se le ven las limitaciones en ocasiones.

Alba, otra de las vacas sagradas, hizo el 3-0 y liquidó el trámite. Otro que al menos escuchó a Koeman. Pero así no irá muy lejos el Barça. Salvo cuando la tiene Pedri (que también es un excelente recuperador de balones) y galopa De Jong emociona poco. Jugó lentísimo y transmitió sensaciones bastante tristonas. Da la sensación de que esto no durará mucho más. Tal vez, lo que aguante Messi.