Dominik Szoboszlai es, a sus 20 años, uno de los nombres del momento. Sus aptitudes le han colocado en las grandes agendas futbolísticas mundiales, entre las que destaca la del Real Madrid, como bien ha podido saber AS. Su golpeo de balón recuerda al de Cristiano Ronaldo, por violencia y contundencia, su techo se vislumbra lejano y está quemando etapas a la misma velocidad a la que dispara a puerta. En Champions, el Atleti y el Lokomotiv ya han sufrido su capacidad goleadora. Aunque si hay algo que ha destacado desde su aterrizaje en el primer nivel es su actitud: la personalidad que ha mostrado sobre el terreno de juego, haciéndose con los galones del conjunto energético y de Hungría. Unos galones que pertenecieron hace poco a otro objetivo blanco: Erling Haaland.

Pero su progreso imparable no se entiende sin la persona que mejor le conoce, su padre, como bien recoge el Sportskeeda. Zsolt Szoboszlai, exfutbolista, era entrenador de su hijo en los comienzos de este en el Videoton, hasta que fue despedido por una auténtica muestra de principios. Uno de los padres de uno de sus pupilos pidió que su hijo fuese promocionado. Zsolt se negó, a pesar de que ello le fuese a costar el puesto, demostrando, así, una personalidad absorbida por la ahora estrella del Salzburgo.

Un inicio marcado por los principios

Todo ello desembocó en la creación, junto a dos compañeros, de un nuevo club, el Foenix-GOLD, bajo unos ideales de humildad, trabajo duro y pasión que le inculcó a su hijo. Dominik cambió el Videoton por el nuevo club creado por su padre, donde crecería entre 2007 y 2015, momento en el que se marchó al MTK Budapest. Tras el conjunto capitalino llegaría el Liefering y, de ahí, a la fábrica Red Bull.

Es evidente que los métodos parentales han calado hondo en nuestro protagonista, aunque el progenitor, en declaraciones para Stats Perform, quita hierro a su labor personal: "Si tienes talento, necesitas un buen equipo detrás de ti para poder desarrollarte. Si no lo tienes, no puedes progresar tan rápido. Para mi es importante tener un muy buen equipo y un muy buen club detrás de mí, con el sentimiento de que creen en mí. Eso es lo más importante".

El propio Dominik reconoció en Goal la tremenda influencia y la importancia que he tenido en su desarrollo: "Excepto un año, siempre fue mi entrenador hasta que me uní a la factoría Red Bull. Fue y todavía es una gran inspiración y un ídolo para mí. Mi padre fue el factor clave de mi desarrollo. Las horas que ha pasado practicando y dándome consejos son imposibles de olvidar. Creo que sin mi familia no estaría donde estoy ahora mismo".

Cristiano Ronaldo, Kroos y Pogba, un cóctel variado

Las comparativas son odiosas y las etiquetas 'el nuevo...' acompaña a todo nuevo proyecto de estrella floreciente. Nuestro protagonista ya hemos deslizado que guarda un parecido con Cristiano en el golpeo y el húngaro no oculta su admiración por el astro portugués, aunque añade otros jugadores a su coctelera particular: "Cristiano fue mi modelo a seguir cuando era joven, le vi convertirse en el mejor del mundo. Todavía le observo hoy en día. Cristiano Ronaldo siempre me ha impresionado con su ética de trabajo. Es, definitivamente, uno de los jugadores y una de las personalidades más grandes de este deporte. Pero, si tuviera que nombrar un jugador con un tipo de juego similar al mío, diría Pogba o Kroos. Aunque trato de crear mi propio camino".

Marco Rose, su 'otro' padre futbolístico

Y si su padre fue crucial en sus inicios, Marco Rose, ahora entrenador del Borussia Mönchegladbach y anteriormente en el Salzbugo, lo fue a la hora de hacer la mili futbolística. "No fue mientras estaba en Liefering, si no seis meses después bajo la tutela de Marco Rose cuando me di cuenta de que necesitaba despertar, aunque tuviese solamente 17 años", recuerda la joven promesa en palabras recogidas por Sportskeeda. "Al final todo giraba en torno a convertirme en futbolista profesional, por lo que debía tener cuidado. Marco y yo tuvimos más de una charla seria. Hablamos mucho", se sinceraba en una clara muestra de la madurez que le ha hecho progresar de manera imparable.

Su presente es brillante: en los 13 partidos que lleva disputados este curso ya suma 5 goles y 9 asistencias, participando en un tanto cada 67 minutos. Con la absoluta de Hungría, con la que debutó con 16 años, ya lidera y la clasificación para la próxima Eurocopa lleva su firma. Todo apunta que será un producto más exitoso de la fábrica Red Bull, como ya lo fueron Mané o el mencionado Haaland. Su futuro está por escribir. Su madurez, ya sabemos de donde proviene.