En el pasado año hemos visto cómo la toma de decisiones en nuestro mundo está basada en la data. La forma en que los gobiernos evalúan los impactos del COVID-19 y deciden cómo manejarlos ha estado basada enteramente en la información recopilada en estudios e investigaciones. Y es que el análisis estadístico provee un método informado y objetivo de analizar distintas situaciones y proyectar el impacto de diversas acciones. Por lo tanto, toda iniciativa que persiga fortalecer y apoyar la capacidad de adaptación y respuesta a desastres en las comunidades tiene que estar fundamentada en los mejores datos disponibles, que a su vez, deben ser validados por las experiencias y las particularidades a nivel local.