La nueva comisaría de la Guardia Urbana de Ciutat Vella, que se ubicará en el número 4 de la calle de las Tàpies, en el Raval, entrará en servicio en el verano del 2022, según las últimas previsiones del Ayuntamiento. El Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), propietaria del inmueble, cederá su uso al Ayuntamiento por un periodo de 15 años ampliables en diez a cambio de un canon anual de 243.000 euros. Las dependencias se adecuarán para su nueva función con una inversión de alrededor de un millón de euros. Mientras tanto, el cuerpo policial seguirá prestando servicio en el número 43 de la Rambla.

Las instalaciones de la Guardia Urbana de Ciutat Vella ocuparán el inmueble que fue sede del extinto Consell Comarcal del Barcelonès (véase La Vanguardia del 15 de marzo), de 2.300 metros cuadrados de superficie y con capacidad para medio millar de efectivos, aunque inicialmente acogerá a 387. El Consell Metropolità de la AMB aprobó el 27 de octubre liberar las plantas primera, segunda, quinta y parte de la baja y el sótano –que son las actualmente de naturaleza patrimonial–, lo que permitirá a la policía de Barcelona disponer de la totalidad del edificio para desarrollar su actividad con más holgura que en el actual inmueble de la Rambla, que presenta importantes limitaciones funcionales, pero seguirá acogiendo la oficina de presentación de denuncias. Por su parte, la comisión de gobierno municipal acordó anteayer solicitar la concesión de uso.

El Ayuntamiento pagará un canon anual de 243.000 euros e invertirá un millón en la reforma

“Recuperamos un edificio destacado y lo destinamos a reforzar las labores de prevención y seguridad en el centro, que es la zona más sensible”, señala Jaume Collboni, primer teniente de alcalde, que considera la operación cerrada con la AMB “muy ventajosa para la ciudad porque comporta el pago de un canon y una inversión inicial bajos; era una oportunidad que teníamos que aprovechar”. Construir una comisaría de nueva planta hubiese elevado la factura de manera considerable.

“En los próximos cuatro años la plantilla de la Guardia Urbana va a crecer en un millar de agentes, 250 por promoción, y, dentro de ese plan, Ciutat Vella es una prioridad absoluta”, añade Albert Batlle, teniente de alcalde de Seguridad. En este contexto, prosigue, “disponer de unas instalaciones más grandes es fundamental”. Y más aún cuando el 40% de las plazas serán para mujeres, lo que requiere de más espacios para vestuarios y servicios. Hay otro elemento que obliga a ampliar las dependencias policiales en el corazón de la ciudad: la creación prevista para el próximo enero de unidades nocturnas singularizadas en Ciutat Vella y el Eixample.

En cualquier caso, las actuales instalaciones de la Rambla seguirán contando con Guardia Urbana, aunque el Ayuntamiento debe ajustar bien exactamente para qué funciones. El pasado julio se amplió la oficina de presentación de denuncias de este edificio con un nuevo box para que pudiera acoger un 20% más de solicitudes. La intención inicial era que este servicio fuese utilizado conjuntamente con los Mossos d’Esquadra y así recuperar el que en su día hubo en la plaza Catalunya. De hecho, el espacio se diseñó de acuerdo con este último cuerpo. Pero la policía catalana tiene previsto abrir unas dependencias de este tipo en el Eixample, en la calle Aragó a las que, avanza Batlle, irá personal de la Guardia Urbana. Pero el edil mantiene el ofrecimiento de que también haya agentes de ambas policías en la Rambla, de modo que los dos distritos centrales, y los que tienen más actividad delictiva, cuenten con esta doble atención al ciudadano.