22/04/2021 - 19:25 Actualizado: 22/04/2021 - 19:25

La entrada y la salida de los niños a los colegios son momentos de tensión y de acumulación de personas en el que pueden pasar muchas cosas. El padre que aparca en doble fila, el que le pita porque no puede pasar y tiene prisa para llegar al trabajo, el que recrimina al que pita porque no tiene paciencia... No son estas circunstancias, sin embargo, las peores que pueden tener lugar en los aledaños de las escuelas a primera hora de la mañana y en el momento en que finalizan las clases.

La Policía Nacional lleva años detectando a personas ajenas a los colegios que aprovechan ese caos organizativo para hacer su particular agosto. Se trata de bandas de ladrones perfectamente estructuradas que estudian sus particulares escenarios del crimen previamente para averiguar cuál es el mejor modo de asaltar a sus víctimas. Cuando tienen claro dónde se colocan los padres, cuánto tiempo tardan en dejar a sus pequeños a buen recaudo, quién puede verlos o cuál es el camino de huida, estos ladrones se ponen en marcha.

 Vista del centro comercial Nueva Condomina de Murcia, donde se ha producido el atraco. (Google Maps)

Según fuentes policiales, los cacos ponen inhibidores en las zonas de estacionamiento con el fin de desactivar los mandos a distancia de los conductores. Estos últimos llegan de este modo al colegio, aparcan, sacan a sus hijos y sus mochilas, cierran las puertas de sus vehículos y pulsan los botones de las llaves de los coches con el fin de 'sellar' sus automóviles. Este último movimiento, aunque ellos no lo saben, no resulta efectivo. Los mencionados inhibidores evitan que los mandos hagan su función, por lo que los coches se quedan abiertos, lo que permite a los atracadores acceder a su interior y robar todo lo que pillan.

Desde el departamento de Participación Ciudadana de la Policía Nacional, de hecho, han emitido recientemente varios avisos en diferentes colegios de Madrid con el fin de alertar a los padres de este 'modus operandi'. Los especialistas del instituto armado advierten de que se están produciendo robos de este tipo y de que es necesario que los padres estén atentos. Recomiendan a los progenitores que se cercioren correctamente de que las puertas quedan bien cerradas cuando abandonan sus vehículos cargados de mochilas y vástagos.

Las direcciones de esos colegios afectados han remitido a su vez sus propios avisos a los padres con el fin de trasladarles la información proporcionada por la Policía. En algunos casos, han sido los mismos atracados quienes han dado cuenta de los robos a la autoridad policial, que ha desplazado patrullas hasta los centros con el fin de provocar un efecto disuasorio. Las bandas de ladrones, sin embargo, se mueven de unos colegios a otros con el fin de no ser identificados.

 La organización estafaba a seguradoras denunciando la sustracción de coche que después modificaban y vendían (Guardia Civil)

Desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid explican que esta forma de asaltar vehículos no es nueva ni exclusiva de los entornos escolares. Es cierto, como admiten fuentes policiales, que en el mencionado contexto de traslado de niños al colegio se produce una confusión que se torna en el caldo de cultivo perfecto para los ladrones. Sin embargo, estos último no solo actúan en las puertas de los centros de infantil y primaria, sino en cualquier otro lugar donde los conductores pueden abandonar temporalmente sus vehículos.

Gasolineras, aparcamientos no vigilados, zonas de paso, centros comerciales y otros lugares en los que las personas aparcan de forma transitoria también son sitios en los que este tipo de atracadores con aparatos de inhibición llevan a cabo sus asaltos. El 'modus operandi' utilizado en todos ellos es similar al descrito para los centros escolares. Los ladrones activan los dispositivos y esperan a que haya conductores que no se den cuenta de que han cerrado sus vehículos en falso. Las fuentes policiales consultadas aseguran que el 'modus operandi' no es propio de una sola organización, sino que se trata de una práctica utilizada por diferentes tramas de asaltantes.