El Gobierno italiano ha explicado este jueves que bloqueó, de conformidad con la Comisión Europea (CE), el envío a Australia de 250.000 dosis de la vacuna de AstraZeneca tras considerar "la escasez de vacunas en la Unión Europea e Italia, y los retrasos en los suministros" por parte de la farmacéutica.

Así lo ha expresado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia en un comunicado, en el que ha indicado que esta es una de las tres razones que justifican su decisión.

Las otras dos son "el hecho de que el país receptor (Australia) se estima no vulnerable" y "el elevado número de dosis de vacunas sujetas a la solicitud de autorización de exportación" por parte de AstraZeneca "en comparación con la cantidad de dosis suministradas a Italia y, en general, a los países de la UE hasta ahora".

Italia se ha convertido así en el primer país de la Unión Europea (UE) en tomar una decisión de este tipo, desde que Bruselas aprobó el mecanismo sobre el control de las exportaciones de los fármacos producidos en territorio comunitario.

La medida obliga a las farmacéuticas a avisar con antelación a las autoridades nacionales sobre cuántas dosis fabricadas en su territorio quieren exportar a terceros países y los países deben decidir en 48 horas si permiten o no la venta, aunque deben consultar previamente a la Comisión Europea.

El ministerio italiano ha explicado que el pasado 24 de febrero recibió la solicitud de la farmacéutica de exportar vacunas contra el Covid-19 y que en los casos anteriores siempre ha dado el permiso, de acuerdo con la Comisión, "ya que se trataba de pequeñas cantidades de muestras destinadas a la investigación científica".

Pero esta vez la farmacéutica pedía exportar 250.700 dosis de la vacuna, una suma que el ministerio italiano y el resto de administraciones italianas competentes vieron excesiva.

El 26 de febrero Italia envió a la Comisión la propuesta de no autorización, ya que el Ejecutivo comunitario tiene la última palabra, y como éste no se opuso, Italia notificó formalmente la decisión a AstraZeneca el pasado el 2 de marzo.

Precisamente, el primer ministro italiano, Mario Draghi, conversó este pasado miércoles con la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula Von der Leyen, sobre cómo acelerar la respuesta sanitaria europea contra el coronavirus, en relación a la campaña de vacunación.

La Comisión Europea (CE) aprobó el mecanismo tras la polémica con AstraZeneca por su anuncio de que durante el primer trimestre iba a suministrar menos de la mitad de las dosis pactadas con Bruselas y la sospecha de que la farmacéutica vendió al Reino Unido vacunas que le correspondían a los países de la UE. Unas insinuaciones que el laboratorio anglo-sueco rechazó.

La medida obliga a las farmacéuticas a avisar con antelación a las autoridades nacionales sobre cuántas dosis fabricadas en su territorio quieren exportar a terceros países y los países deben decidir en 48 horas si permiten o no la venta, aunque deben consultar previamente a la Comisión Europea. Las dosis se pueden bloquear si se considera que la cantidad de que se quiere exportar es tan elevada que pone en riesgo el suministro de vacunas a la UE.

El mecanismo de control de exportaciones provocó una crisis política entre Bruselas, Dublín y Londres, por el permiso inicial que la Comisión Europea dio para poder bloquear la exportación de vacunas entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

Bruselas tuvo que rectificar de inmediato tras las conversaciones telefónicas que Von der Leyen mantuvo con el primer ministro británico, Boris Johnson, y el irlandés, Micheál Martin, sobre una decisión que iba en contra del espíritu de preservar los Acuerdos de Viernes Santo que las negociaciones del Brexit tanto han querido preservar.