Cassandra Thomas era una estudiante brillante con un futuro casi asegurado. Un abuso sexual que derivó en la muerte de su mejor amiga la dejó marcada para siempre. Fuera de la universidad, con un trabajo precario que no está a la altura de las expectativas de su entorno y una vida social inexistente, vemos a la protagonista llevar una vida triste. Una rutina que solo se rompe las noches en que sale a sorprender abusadores. Fingiendo estar alcoholizada y derrumbada en los rincones de cualquier local nocturno, los abusadores no desperdician la oportunidad de “asistirla”, en una práctica de abuso muy común, que la película pone en foco.

¿Rompan todo?

Con dirección y guion de Emerald Fennell (The Crown), la película ya generó polémica. En tiempos de Mee too una película de tono feminista puede abrir debates. Aunque la misma Emerald ya declaró: “No la escribí con fines políticos”. Si bien es cierto que la película, fiel al estilo del humor británico, aborda la problemática de los abusos desde el humor negro, no deja de ser una satírica denuncia.

Incluso en estos tiempos que parecen haberse revertido tantas premisas machistas, vemos a los distintos personajes, ya supuestamente deconstruidos, tratando de justificar torpemente sus conductas del pasado. La sociedad, que incluso en nuestros días no deja de ser patriarcal, no quiere revisar su pasado reciente. Están los abusadores, también sus cómplices y los que presas del dolor, solo quieren olvidar. No hay un mensaje transformador y colectivo, las fuerzas para romper todo quedan atrapadas en un camino impotente de venganza individual.

Ser una promesa

Hermosa venganza es el título con el que la conocemos en Argentina, el cual parece remitirnos a aquellas películas del cine exploitation de los 70s, con sus consabidos tres actos de: violación/tortura, rehabilitación y venganza. El cine de Explotación contaba historias que el cine mainstream no contaba, el erotismo, las drogas y el crimen eran sus temas. Bajo presupuesto y una búsqueda que iba por el camino del impacto pero que relegaba, y tal vez, también banalizaba los problemas sociales que abordada. El gore con sus escenas de violencia gráfica y extrema, y las bandas sonoras de música funk del Blaxploitation fueron sin dudas fuentes de inspiración para buena parte del trabajo de Quentin Tarantino.

Estas características no parecen hacerle honor al relato de Emerald Fennell, quien tomando en parte el rape & revenge del cine de explotación lo reformula con una mirada lúcida e irónica. A la violencia extrema antepone la sutileza de sumergirse en los conflictos sociales y psicológicos que produce la violencia de género. Y como un chiste más reemplaza el soul, el funk y el disco por música pop, como cuando Cassandra canta un tema de Paris Hilton.

El título original, Una joven prometedora (Promising Young Woman), es mucho más representativo, ya que nos permite entrever que, aunque Cassandra, al igual que muchas mujeres de clase media profesional, tenía ante sí un “futuro brillante y una vida prometedora”, la sociedad machista y patriarcal está presente allí para descargar toda su violencia. Una situación aún mucho más profunda y extendida entre la mayoría de mujeres trabajadoras para quienes la opresión de género y la explotación de clase se funden y entrelazan de forma cotidiana.

La Ola que no debe parar

En una de las escenas, uno de los potenciales abusadores advierte la trampa de Cassandra. Indignado reclama, “¿por qué ustedes tienen que arruinarlo todo?”. Los privilegios y los abusos ahora están en cuestión, y la impunidad machista ya no está asegurada. Las mujeres como movimiento se convirtieron en un actor político que viene a arruinar la fiesta de la opresión. Y hay mucha gente molesta.

La película trata y cuestiona la violencia machista en el sistema patriarcal, y aunque la salida que le imprime esta comedia negra es solamente individual, afuera del cine y en las calles de todo el mundo crece día a día un movimiento de mujeres que cuestiona esta situación.

Hermosa venganza cuenta con cinco nominaciones a los premios Óscar incluido mejor película y dirección. El protagónico de Carey Mulligan (Drive), fue tan sólido que le valió la nominación como mejor actriz. Desde el 1º de abril puede verse en los cines argentinos.