Hay una incógnita enorme, en Nápoles, sobre lo que ocurrirá tras el pitido final del partido de esta noche. Existen varias hipótesis, y alguno prevé el despido de Gennaro Gattuso (con Sarri, Spalletti y Benítez en la recámara). Si el Nápoles vuelve a dar la triste imagen de hace una semana, Ringhio podría estar sentenciado. Una eliminación con una victoria y una actuación digna, en cambio, le salvarán, como obviamente lo haría remontar y sellar el pase.

El técnico se jugará su futuro sin medio equipo y un banquillo repleto de chiquillos del equipo Primavera. Es imposible juzgar su crisis de resultados sin tener en cuenta la catarata de lesiones que hizo imposible su trabajo. El fútbol, sin embargo, es así de cruel y el entrenador reconoció que “se merece que le masacren”. Sin puntas, apostará por la calidad de su medular (con Fabián y Zielinski), y del capitán Insigne, volviendo a cambiar de dibujo y utilizando una zaga de tres. Para el Granada será una noche de sueños e ilusión, mientras que los napolitanos se acercaron a la cita casi resignados. Tras las decepciones de las últimas semanas, muy pocos creen en la hazaña. Les tocará a Gattuso y a sus chicos demostrar que la mayoría se equivocaba. Y que este equipo sigue vivo.