22/04/2021 - 18:07 Actualizado: 22/04/2021 - 18:13

El comisario Enrique García Castaño compareció este jueves ante la comisión del Congreso sobre Kitchen, la operación parapolicial que se llevó a cabo en 2013 para robar documentación al extesorero del PP Luis Bárcenas. El que fuera jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), también conocido como el Gordo, se encuentra imputado por estos hechos en la Audiencia Nacional, donde ya ha reconocido su participación en el dispositivo. Este jueves detalló algunos aspectos de la operación y aseguró que Villarejo participó en la misma por "orden del ministro".

Nada más arrancar la comparecencia, criticó que se haya rechazado su petición de dispensarle del deber de guardar secreto sobre la operación. Repitió la misma idea al responder a los portavoces de los partidos, pero a medida que las preguntas se sucedían, profundizó en el papel que jugó en Kitchen. Una vez más, argumentó que seguía órdenes del comisario Eugenio Pino: "Me llama el director adjunto operativo y me dice que necesita mi ayuda para culminar la investigación del señor Bárcenas". "Me dice que lo que se busca son los testaferros del señor Bárcenas, qué dinero en realidad se ha llevado y dónde lo tiene escondido. Nadie me dice de robar o sustraer nada".

 El Herrero.

Entre los superiores a los que supuestamente informaba de sus hallazgos, mencionó a su vez al exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez: "Alguna vez, periódicamente, sí". Martínez se encuentra imputado por Kitchen junto al que fuera su jefe, el ministro Jorge Fernández Díaz, con el que llegó a enfrentarse en un careo en un intento de demostrar al juez que el máximo responsable de Interior estaba al tanto de la operación.

Pero García Castaño dejó al margen al ministro hasta que le preguntaron por Villarejo: "Entra en el caso por órdenes del ministro y del secretario de Estado". "El DAO [Eugenio Pino] quería colocar a otro comisario para que manejaran [al chófer de Bárcenas[ entre los dos. Desde el Ministerio y desde la Secretaría de Estado, esto se lo pueden preguntar al DAO, le dijeron que no, que el que tenía que estar ahí era Villarejo por orden del ministro y del secretario de Estado". García Castaño reconoció no haber presenciado estas órdenes, pero aseguró que así se lo explicó propio Pino: "El DAO lo ha declarado así en sede judicial, ¿eh?".

 El exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez (i) junto a su abogado, a su llegada este jueves a la Audiencia Nacional. (EFE)

Frente a los que tratan de desmarcarse de Villarejo a día de hoy, también insistió en que su compañero mantuvo "un estatus especial" desde 1994, cuando volvió a la Policía y comenzó a despachar con "los altos cargo de Interior", ya fuera en las etapas del PP o del PSOE: "Yo sabía que el señor Villarejo tenía allí sus empresas y los DAO de muchos años despachaban con él en ese despacho". No tuvo problema en dar nombres: Agustín Linares, Pedro Díaz-Pintado, Miguel Ángel Fernández Chico... "Todos". "Me extraña mucho que nadie diga ahora que conocía eso". "El señor Villarejo ha manejado dinero de los fondos reservados en muchas operaciones".

Por momentos, la comparecencia dejó atrás la operación Kitchen, pero García-Castaño también apuntó a las cuestiones que supuestamente trataba sobre la misma con Pino y Martínez. Entre ellas, su entrada en el estudio de arte de la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias. Según explicó, sospechaban que el extesorero podía esconder información sensible en el mismo: "Entro porque la señora de la limpieza que se encontraba en aquel momento me abre la puerta porque la engaño". "Para eso no hace falta orden judicial". El comisario mantiene que nunca encontraron nada en este estudio.

En cuanto al entonces chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, dijo haberse reunido "una vez" con él para que se convirtiera en su confidente. También ayudó a que consiguiera un arma: "Se me dan 700 euros para que vaya a una armería a pagarle un recibo de 700 euros por un arma". Una vez logrado este acercamiento, Ríos le entregó tres móviles del extesorero: "Me los podía traer por la tarde para tenerlos durante media". En 2019, García Castaño ya confesó ante el juez que, con la ayuda de especialistas del cuerpo, copió los datos que almacenaban. Dentro de esos móviles estaban los famosos SMS de Rajoy que habían sido enviados entre 2011 y 2013.