Durante los ocho años que el licenciado Gerardo Rivera Negrón lleva trabajando como tecnólogo médico en Puerto Rico, nunca antes había sentido la incertidumbre laboral que ha vivido a raíz de la pandemia de COVID-19.

Acostumbrado a que la remuneración económica de esta profesión no se aleje mucho del salario mínimo, Rivera Negrón se ha visto obligado a tener más de un lugar de trabajo bajo servicios profesionales para “empatar la pelea”. Sin embargo, varios eventos fortuitos ocurridos en el último año y medio pusieron en riesgo su estabilidad laboral.

En entrevista con El Nuevo Día, el tecnólogo médico contó como los temblores que afectaron el área sur a principios del año pasado provocaron el cierre de uno de sus lugares de trabajo, un Centro de Diagnóstico y Tratamiento en Ponce. Y, aunque en poco tiempo consiguió trabajo en un laboratorio privado, en un momento dado de la pandemia hubo merma de pacientes buscando pruebas de laboratorio, por lo cual le redujeron su jornada laboral.

Pero, en noviembre, Rivera Negrón encontró otra oportunidad de trabajo, esta vez en el gobierno, trabajando en los COVIVEO, clínicas gratuitas de pruebas que coordina el Departamento de Salud.

“De $10 la hora que estaba generando en el laboratorio privado (donde laboraba), ahora gano $30 la hora. Sé de muchos otros (tecnólogos médicos) que han renunciado a sus trabajos porque la paga es más (en los COVIVEO) y están menos expuestos que en un laboratorio privado, pues el personal de enfermería es el que toma la muestra y nosotros la procesamos”, dijo el hombre de 31 años que, aún así, contó que continúa haciendo varios turnos a la semana en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Santa Isabel.

Según el tecnólogo, ante esta situación hay hospitales que se han visto obligados a subir la remuneración económica de estos profesionales para retenerlos o reclutar nuevos por las bajas recientes que han tenido. Sin embargo, Rivera Negrón advirtió que, aún así, los salarios hospitalarios no suelen ser tan altos como los que les están ofreciendo en los COVIVEO.

“Hemos perdido personal de enfermería, terapistas respiratorios y técnicos de laboratorio, entre otros. Algunos se han ido a Estados Unidos por la diferencia en paga. Se ha visto en el último año. Es que hubo un reclutamiento descomunal en Estados Unidos”, dijo, por su parte, el doctor Miguel Colón.

Según el infectólogo, en un hospital donde labora renunciaron cuatro enfermeras que atendían pacientes de cuidado intensivo, un área de difícil reclutamiento por las labores especializadas que realizan.

El doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio Médico, advirtió que la creciente ocupación de camas en cuidado intensivo está atada a insuficiencia de personal hospitalario para atender estos pacientes.

“Muchos se fueron (del hospital) porque tenían ofertas en lugares de menos riesgo (de COVID-19), como centros de envejecientes, laboratorios, IPA’s (grupos médicos primarios) y 330 (centros de salud primaria). Y eso, que todavía no se están yendo muchos a Estados Unidos”, sostuvo Ramos.

El pediatra anticipó que volverá a subir la fuga de médicos primarios al exterior cuando vuelvan a bajar los contagios de COVID-19.

Jaime Plá, presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales, advirtió, por su parte, que la fuga de profesionales de la salud ha sido un problema constante en la isla pues muchos buscan mejores salarios y condiciones de trabajo en el exterior. Una de las áreas de más movimiento de personal, dijo, son los laboratorios.

El licenciado Alexis Amador, presidente de la Asociación de Laboratorios, resaltó como la pandemia de este virus ha provocado alta demanda de tecnólogos médicos. Sin embargo, reconoció que muchos han optado por renunciar a sus trabajos en laboratorios privados para laborar con el gobierno en los COVIVEO, como ocurrió con Rivera Negrón.

“Las dificultades que tienen los laboratorios con los planes médicos son la madre del verbo. Tenemos querellas en la Oficina del Comisionado de Seguros y la Administración de Seguros de Salud. No quieren honrar las tarifas que impone el gobierno federal y se nos hace difícil (en laboratorios privados) tener salarios competitivos”, lamentó el tecnólogo médico.

Diana Acosta, presidenta de la Asociación de Cuidado Respiratorio, reconoció que la escasez de personal hospitalario también abarca a terapistas respiratorios al punto que hay supervisores y directores haciendo guardias nocturnas.

Mientras algunos terapistas buscan mejores oportunidades de empleo en el exterior, otros cambian de profesión a otras más remuneradas, mientras otros optan por acogerse al desempleo ya que los beneficios son mayores que su salario, dijo Acosta, quien advirtió que muchos también buscan escapar del riesgo de contagio del virus que permea en los hospitales.

“Esto es algo cíclico. Simplemente volvió la situación (de falta de personal hospitalario)”, dijo Julio Irson, portavoz del Colegio de Enfermería Práctica.

El dilema, puntualizó, es que esto está pasando en medio del repunte del virus que atraviesa el país. El jueves habían 541 pacientes de COVID-19 hospitalizados, 71 de ellos conectados a un ventilador.

“La gente se sigue agotando y han habido renuncias en masa. Por ejemplo, cinco enfermeras de un área que renuncien es un montón y difícil de llenar. Se van a otros escenarios o a tomar desempleo y las hospitalizaciones están subiendo”, concluyó Irson.