Según publicó el medio local Pilar a Diario en su portal digital, a las 2 de la madrugada Germán Zarza Ramírez (42 años y oriundo de Moreno) estaba en el depósito de materias primas cuando se le desplomó una de las bolsas de sal que se utilizan en el tratamiento de tinturas. El medio también afirma que, según la policía, dichas bolsas se encuentran apiladas una sobre la otra. Es decir, una enorme cantidad de peso mal ubicado provocó la muerte totalmente evitable del trabajador.

Con ésta ya suman dos las pérdidas de vidas obreras en Pilar por la desidia patronal en lo que va de noviembre. La semana pasada un operario de un corralón de Del Viso murió aplastado también al caérsele encima el autoelevador que manipulaba sin haber recibido capacitación. Llamativamente (o no tanto), ambos casos fueron publicados en las sección Policiales de los medios locales, pero la policía no investiga ni detiene a los empresarios por provocar estos crímenes laborales.

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Estos hechos fatales para las familias trabajadoras se dan porque los empresarios invierten lo mínimo posible (o ni lo hacen en muchos casos) en mantener en condiciones razonables los lugares de trabajo de los obreros y las obreras. A su vez, ni el municipio (gobierne el peronismo o el macrismo, es indistinto) ni los sindicatos obligan a las empresas a cumplir con condiciones mínimas de salubridad.

Por eso es necesario levantar comisiones de seguridad e higiene conformadas por los mismos trabajadores, con total independencia de los patrones y las burocracias sindicales y con pleno poder de decisión sobre los procesos de producción. Solo así podremos garantizarnos trabajar sin poner en riesgo nuestra salud y nuestras vidas.