En el reciente informe de precios al consumidor publicado por la Dipec el índice de inflación de octubre fue de 4,5% y tuvo un claro saltó respecto del mes anterior cuando llegó a 2,5%.

Se trata del segundo mayor nivel de inflación del año en la provincia, tras el 4,6% registrado en marzo.

Respecto a la inflación que publicó el Indec para todo el país del 3,8% y para el NOA un 4,1% la provincia se ubica claramente por encima.

El rubro de mayor crecimiento es “alimentos y bebidas” con un 5,8% siendo el que más impacto tiene en el bolsillo popular, donde se agravó la crisis del empleo durante la pandemia, llegando más de 187 mil trabajadores a percibir el IFE.

La caída de este subsidio a quienes no tienen ingresos, tal como anticipó el ministro Guzmán, será un duro golpe para las familias más carenciadas de la provincia.

Por otro lado, con una inflación acumulada del 25,9% anual la pérdida del poder de compra del salario en el caso de los trabajadores estatales alcanza al menos el 15% entre enero y octubre. Aún el Gobierno no dio a conocer su oferta de recomposición salarial en las paritarias que se abren a fin de año para el sector público.

Se torna vital la exigencia de asambleas a los gremios para coordinar la fuerza de los trabajadores estatales en defensa del salario, en unidad con los desocupados y precarios, peleando por una clausula de ajuste mensual del salario y los planes de asistencia social según la inflación, en el camino de que nadie gane menos que la canasta familiar.

Las perspectivas inflacionarias en el marco de la brecha del dólar paralelo (blue) que se ubicó nuevamente en un 100% respecto al oficial y en un 85% en el caso del dólar financiero (“contado con liqui) ejercen una presión adicional sobre los precios. Además de la liberalización de precios de algunos productos de consumo que informó ayer el Gobierno o los nuevos aumentos de los combustibles en carpeta.

Si se miran las expectativas de inflación de los grandes empresarios que releva el Banco Central (REM) para el año próximo se estima en un 48,9%, mientras este año esperan que sea del 35%. O sea, lejos de aminorar la inflación en las expectativas de los grandes formadores de precios, seguirá su camino ascendente. En enero y febrero ya anunciaron aumentos en las facturas de los servicios públicos debido al recorte de subsidios.