Elecciones en Estados Unidos: El voto anticipado rompe récord


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Elecciones en Estados Unidos: El voto anticipado rompe récord

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Cuando falta poco más de dos semanas para las elecciones presidenciales en EEUU, millones de estadounidenses ya han entregado su voto de manera anticipada. Ni las restricciones por el coronavirus ni las largas filas han impedido a los ciudadanos elegir a su candidato para la Casa Blanca.

Se calcula que más de 25 millones de votos ya han sido emitidos de manera anticipada, tanto en las urnas como por correo, según cifras recogidas por el Proyecto Electoral de Estados Unidos. Eso corresponde al 18% de todos los votos que se emitieron en 2016, agrega la organización.

La votación anticipada ha comenzado en más de 20 estados antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre y la participación ya ha superado con creces las contiendas anteriores. La alta participación temprana está llevando a los expertos electorales a predecir que este año se puede emitir un récord de 150 millones de votos y las tasas de participación podrían ser más altas que en cualquier elección presidencial de Estados Unidos desde 1908.

Pero la masiva participación temprana de los votantes, en parte impulsada por la pandemia de COVID-19, también ha dado lugar a nuevos desafíos, ya que se informaron de largas colas y esperas de horas en los centros de votación de varios estados.

En el estado de Georgia, donde se abrieron las urnas el pasado 12 de octubre, algunos votantes esperaron más de ocho horas para emitir su voto, según los medios locales.

«Las largas filas no ocurren por accidente sino por diseño», tuiteó la Coalición Nacional de Defensa Electoral.

En Ohio, donde la votación anticipada comenzó el 6 de octubre, el número de personas que emitieron su voto en persona durante la primera semana de votación anticipada casi se triplicó en comparación con 2016. Unos 193.021 votantes acudieron a las urnas en comparación con 64.312 hace cuatro años.

Los funcionarios del estado de Ohio han explicado las largas filas con el alto entusiasmo entre el electorado. Pero una ley estatal de 2006 que limita los sitios de votación temprana en persona a uno por condado también contribuyó a las largas filas, señaló el redactor de discursos del expresidente Barack Obama, David Litt, citado por el periódico The Guardian.

Casa Blanca. Foto: Archivo.

Los dos grandes partidos de Estados Unidos, demócrata y republicano, proclamaron en agosto a sus respectivos candidatos a la Casa Blanca. Los estadounidenses deberán decidir si quieren cuatro años más de Donald Trump o un giro político con el nombramiento de Joe Biden, antigua mano derecha de Barack Obama.

El proceso electoral se rige por unas fechas clave que apenas dejan margen para la improvisación y que arrancarán el 3 de noviembre, con una votación que ambos bandos han tratado de vender como la más importante de toda la historia de Estados Unidos.

ELECCIONES: 3 DE NOVIEMBRE

Aunque las votaciones anticipadas han arrancado en algunos estados y el voto por correo está cobrando especial protagonismo este año por la pandemia de coronavirus –y el supuesto «fraude» que Trump atribuye a este sistema–, el día grande de las elecciones será el 3 de noviembre.

La fecha se elige a partir de un calendario en vigor desde poco después de la independencia, según el cual las elecciones tienen lugar el primer martes después del primer lunes de noviembre, con el objetivo de evitar que tengan lugar el 1 de noviembre, festivo. En su día se eligió martes y noviembre para facilitar el transporte, al evitar los fines de semana y los meses de invierno.

No está claro cuándo se conocerá al ganador de la contienda, ya que aunque tradicionalmente los datos han estado claros en la misma noche electoral, algunos estados clave podrían retrasar los resultados si se dispara el voto por correo. Persiste la duda también sobre cuál puede ser la reacción de Trump ante una hipotética derrota.

Además de al presidente, los estadounidenses también están llamados el 3 de noviembre a renovar en su totalidad la Cámara de Representantes –dominada actualmente por el Partido Demócrata– y una tercera parte del Senado –controlado por el Partido Republicano–.

EL COLEGIO ELECTORAL INTERVIENE

La elección del presidente en Estados Unidos no es directa, ya que los votantes están designando con sus votos a los compromisarios que les representarán en el Colegio Electoral. Para llegar a la Casa Blanca, por tanto, no es necesario ganar el voto popular sino obtener la mayoría de los votos del Colegio, una disparidad que se hizo evidente en 2016 cuando Trump llegó a la Presidencia con menos apoyo ciudadano que su rival, Hillary Clinton.

El Colegio Electoral no se reúne como tal, sino que sus miembros emiten formalmente sus votos desde sus respectivos estados. No obstante, también en este caso hay un regla estricta por la que se establece que deben pronunciarse el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, es decir, el 14 de diciembre en el caso de 2020.

RECUENTO DE VOTOS EN EL CONGRESO

El dictamen del Colegio Electoral quedará reflejado en un ‘certificado de voto’ que se remitirá al Congreso y a los Archivos Nacionales. El 6 de enero, y en una sesión conjunta, el Poder Legislativo recibe los votos para contarlos y certificarlos.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, en calidad de presidente del Senado, será el encargado de dirigir la sesión de recuento y anunciar quiénes han sido finalmente elegidos para los dos principales puestos del país. Pence deberá por tanto decir si repite junto a Trump o, en cambio, ambos ceden el testigo a Biden y a su compañera de fórmula, la senadora Kamala Harris.

LA INVESTIDURA, EL 20 DE ENERO

La fecha de la ceremonia de investidura tampoco varía y será el 20 de enero de 2020. Ese día, el presidente electo deberá jurar el cargo en las escaleras del Capitolio ante el presidente del Tribunal Supremo e iniciar oficialmente un mandato de cuatro años, el último en caso de que Trump logre mantenerse en el Despacho Oval.

Este límite de dos mandatos se estableció en 1951 con la XXII Enmienda de la Constitución estadounidense. En el caso de Biden, que sí tendría derecho a completar ocho años en la Casa Blanca, se da la circunstancia de que tomaría posesión con 78 años, una edad sin precedentes para un presidente de Estados Unidos.

Mujeres marchan contra Donald Trump en varias ciudades estadounidenses

Manifestación de mujeres contra Donald Trump en Washington. Foto: ANSA.

Miles de mujeres, en su mayoría jóvenes con máscaras, se manifestaron en Washington y otras ciudades de Estados Unidos, exhortando a los votantes a retirar el respaldo al presidente Donald Trump y a sus compañeros candidatos republicanos en las elecciones del 3 de noviembre.

Estas nueva versión de las marchas de mujeres que comenzaron el día después de la toma de posesión de Trump, en enero de 2017, se desarrolló en pleno recrudecimiento de la pandemia de Covid-19, por lo que se pidió a las manifestantes que se cubrieran la cara y practicaran el distanciamiento social.

Rachel O’Leary Carmona, directora ejecutiva de Women’s March, abrió el evento solicitando a las personas que se mantuvieran alejadas unas de otras, diciendo que el único evento de super difusores del virus sería el reciente en la Casa Blanca.

«Su presidencia comenzó con mujeres marchando y ahora va a terminar con mujeres votando. Punto», dijo una manifestante entrevistado por las cadenas de televisión. «Vote por el futuro de su hija», decía un mensaje en el mar de carteles que llevaban los manifestantes.

Las manifestantes se reunieron en docenas de otras ciudades, desde Nueva York hasta San Francisco, para señalar la oposición a Trump y sus políticas, especialmente el impulso para ocupar el asiento de la difunta jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg antes del día de las elecciones.

Una católita conservadora Amy Coney Barrett va en camino de ser el reemplazo bajo el impulso del mandatario republicano.

En Nueva York, un manifestante con una máscara de Donald Trump se paró junto a una estatua de George Washington en el Federal Hall durante la marcha de mujeres frente a la Bolsa de Valores de Nueva York, subrayaron reportes de prensa.

«Discrepamos», decía un cartel de cartón que llevaba una joven con una máscara roja con pequeños retratos de la magistrada liberal de la Corte Suprema, cuya muerte el 18 de septiembre provocó la prisa de los republicanos por reemplazarla por una ultra conservadora.

En Washington, los manifestantes comenzaron con un mitin en la Plaza de la Libertad, luego marcharon hacia Capitol Hill, terminando frente a la Corte Suprema, donde fueron recibidos por un puñado de activistas antiaborto.

En uno de varios discursos en el mitin, Sonja Spoo, directora de campañas de derechos reproductivos de la ONG Ultraviolet, dijo que tiene que reírse cuando escucha a los reporteros preguntarle a Trump si aceptará una transferencia pacífica del poder si pierde su candidatura a la reelección.

«Cuando lo votemos, el 3 de noviembre, no hay otra opción», dijo Spoo. «Donald Trump no podrá elegir si permanecerá en el poder», enfatizó.

«Ese no es su poder, ese es nuestro poder … Somos el infierno y la marea alta», dijo la activista.

En paralelo, un grupo de mujeres conservadoras, el Foro de Mujeres Independientes, montó una contraprotesta en la capital de Estados Unidos bajo el lema «Estoy con ella», para mostrar su apoyo a Barrett.

«La Marcha de las Mujeres vuela bajo la bandera del feminismo, pero en realidad no promueve la igualdad ni las oportunidades para las mujeres. Es por eso que estas supuestas ‘feministas’ están peleando contra un candidato a la Corte Suprema altamente calificado «, dijo el grupo en su sitio web.

La contienda presidencial del próximo mes también fue el foco de una protesta separada en Nueva York el sábado en la que cientos de manifestantes protestaron por los asesinatos de afroamericanos por parte de agentes de policía.

Entre los que protestaban estaba Tamika Palmer, la madre de Breonna Taylor, una trabajadora médica negra asesinada por agentes en marzo durante una redada en su casa en Louisville, Kentucky.

Un gran jurado decidió el mes pasado no acusar a ninguno de los policías involucrados en su muerte; en cambio, un oficial fue acusado de disparar contra una casa vecina.

«La gente necesita salir y votar», dijo Palmer a los asistentes al evento. «Protestar es bueno, pero si no lo llevamos a las urnas, realmente no vamos a hacer el cambio que queremos y necesitamos», añadió.

Biden aventaja a Trump: ¿son las encuestas más fiables que en 2016?

Cuatro años atrás, la sorpresiva victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos planteó la cuestión de la fiabilidad de las encuestas. ¿Deberíamos creerles este año?

¿Qué dicen las encuestas? 

A 16 días de las elecciones del 3 de noviembre, el demócrata Joe Biden aventaja a Donald Trump por nueve puntos porcentuales a nivel nacional, según el promedio de encuestas de RealClearPolitics.

Pero un candidato puede llegar a la Casa Blanca sin tener el mayor número de votos totales, sino que debe ganar en los estados que tienen mayor peso en el colegio electoral, como se impuso Donald Trump a Hillary Clinton en 2016.

Este año, se considera que seis estados probablemente decidirán la victoria: Florida, Carolina del Norte, Arizona, Wisconsin, Pensilvania y Michigan. Allí también Biden aparece primero, aunque a veces dentro del margen de error, con ventajas que van de 1,4 puntos en Florida a 7,2 en Michigan.

¿Cuáles fueron los errores de 2016? 

Los sondeos habían registrado correctamente, el día antes de la votación, un leve avance a nivel nacional de Clinton. Pero «se equivocaron en algunos de los estados clave del Medio Oeste», que dieron la victoria a Trump, dijo a la AFP Chris Jackson, del instituto Ipsos.

Entre las causas de esos errores, cita una subrepresentación en las muestras de «personas blancas sin título universitario», que finalmente votaron por Trump.

¿Qué cambió? 

La mayoría de las encuestadoras afirman haber corregido la metodología para eliminar esa falla.

Los estados clave que no fueron encuestados la última vez son también objeto de muchos más estudios.

Además, los encuestadores constatan una gran estabilidad: desde la primavera boreal, Biden lidera los sondeos con una ventaja promedio que nunca estuvo por debajo de los cuatro puntos.

En 2016, la curva entre Trump y Clinton, en zigzag, se cruzó dos veces, ilustrando una liza incierta.

Y en un país muy polarizado, hay menos indecisos susceptibles de cambiar su voto a último momento.

¿Hay votantes de Trump «tímidos»? 

También se plantea que hay votantes de Trump «tímidos», que esconden su voto debido a lo controvertido que es su candidato.

«Las encuestas se equivocaron la última vez y están aún más equivocadas esta vez», insiste Trump.

Trafalgar Group, una encuestadora cercana a los republicanos que se vanagloria de usar una metodología que supuestamente evita ese sesgo, fue casi la única, en 2016, en dar a Trump ganador en Pensilvania y Michigan.

Pero esta vez, incluso esta firma le otorga ventaja a Biden en estados cruciales como Pensilvania y Wisconsin.

Hace cuatro años, el empresario devenido en político era una novedad, y las novedades siempre son difíciles de captar para los encuestadores. «Hoy, todo el mundo ha tomado una decisión sobre él, ya no hay ningún efecto sorpresa en torno a Donald Trump», explicó Jackson.

¿ Y si, a pesar de todo…? 

El diario The New York Times hizo los cálculos: incluso si las encuestas estado por estado estuvieran tan equivocadas como hace cuatro años, Biden aún sería el vencedor.

«Biden está más cerca, en promedio, de ganar Texas», un bastión republicano, «de lo que el presidente Trump está de ganar en estados tradicionalmente claves como Pensilvania y Nevada», escribió recientemente Nate Cohn, especialista del diario.

¿Aún hay incertidumbre? 

Los encuestadores y analistas siempre se cuidan de recordar que las intenciones de voto no son una predicción y que sus mediciones tienen margen de error.

La última elección presidencial probablemente se jugó en la recta final. 16 días antes del comicio, el sitio FiveThirtyEight pronosticó que Clinton tenía 86% de probabilidades de ganar, casi como Joe Biden hoy.

Pero ninguna elección es igual a la otra.

En Estados Unidos, el voto no es obligatorio y el registro de electores varía mucho, lo que hace particularmente difícil predecir la participación.

Trump invoca a las multitudes entusiastas que acuden a sus mitines. ¿Se ve eso reflejado en las encuestas? El bando demócrata, ¿se unirá detrás de Biden para expulsar a un presidente que concita rechazo?

Y en esta ocasión, además, está el impacto de la pandemia de covid-19.

«El voto anticipado y por correo está en niveles históricos. No sabemos qué efecto tendrá esto», dijo Jackson.

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