El pádel se ha convertido en un fenómeno de masas en los últimos tiempos en España. Con más de cuatro millones de practicantes, atrapa por igual a hombres y mujeres. Las restricciones de la pandemia están amargando a más de un amateur, pero la competición oficial continúa.

Así como el madrileño Alejandro Galán y el gaditano Juan Lebrón dominan con mano de hierro la categoría musculina, en la femenina brillan la barcelonesa Lucía Sainz y la menorquina Gemma Triay, que han disputado las cuatro últimas finales con tres títulos incluidos en Cerdeña (Italia), Barcelona y Alicante.

MVP en el Sant Jordi

Lucía, de 36 años, está viviendo un año maravilloso. La veterana jugadora de Sarrià, elegida MVP en el Sant Jordi el mes pasado, vive con pasión su racha triunfal. «Estamos muy contentas, al principio de año no plasmábamos los entrenamientos en resultados. Nos agobiamos un poco, pero a partir de Cerdeña jugamos muy bien. Es nuestro mejor año», reflexiona en una extensa charla con EL PERIÓDICO.

El último título supo mejor que ninguno tras una gran remontada contra las Martas, Marrero y Ortega, la mejor pareja del 2019, que regresaba tras una separación. Ahora quedan las citas de Las Rozas y el Master Final en Menorca de diciembre para sellar ese número uno, el premio a una amplia trayectoria deportiva.

Beca en California

«Con 5 añitos ya jugaba a tenis en el Polo. Disputé campeonatos de Catalunya, me fui a California a estudiar con una beca y llegué a estar entre las 300 mejores del ranking mundial de dobles, pero en octubre del 2009 lo dejé». La jugadora catalana cambió la raqueta de tenis por la pala de pádel, una decisión que acabó siendo acertadísima.

"«Daría muchísimo por participar en unos JJOO. Tarde o temprano llegará el momento. Es clave el salto a EEUU»

Lucía Sainz 

Número uno del ranking mundial de pádel

"En enero del 2010 empecé a jugar con asiduidad, compaginando el pádel con un trabajo en Babolat que finalmente abandoné para dedicarme de lleno al pádel», rememora la número uno, que forma pareja con Gemma Triay desde el 2016. En su éxito es clave el cambio de rumbo que tomaron hace poco más de un año.

Traslado a Madrid

Insatisfechas con los resultados del 2019, se marcharon a Madrid y confiaron en Rodri Ovide como nuevo entrenador. «Fue una apuesta por un nuevo proyecto y todo ha ido de maravilla», cuenta Lucía, que no se acaba de acostumbrar a jugar sin público. «Es muy frío todo. Yo soy de gritar mucho, Gemma es más callada. Ahora chillas y no oyes nada, solo el eco de tu grito. En la tele también se ven los partidos muy sosos. Es una situación dura, pero somos unas privilegiadas por seguir jugando. Lo que está haciendo World Padel Tour es brutal».

El avance del pádel femenino no se traduce en los premios: los hombres cobran el triple que las mujeres

Sainz destaca la mutación del pádel femenino. «Es una brutalidad, hay cantidad de jugadoras. Antes había menos, ahora muchas empiezan directamente en el pádel, sin pasar antes por el tenis, como Ari, Bea, Martita…». El avance, sin embargo, aún no se traduce en una equiparación de premios con la categoría masculina. Por ejemplo, Galán y Lebrón cobraron 9.209 euros por cabeza por alzar el último Open de Alicante; Lucía y Gemma se llevaron 3.351 cada una. Los hombres ganan el triple que las mujeres.

El valor de la psicóloga

Nadal, Federer y Jordan son los referentes deportivos de Lucía, que se define como «trabajadora y disciplinada». Dedica unas 12 horas semanales al pádel y 10 a la preparación física, sin olvidar dos pilares: una cuidada alimentación y el aspecto mental. «La psicóloga es fundamental en nuestro deporte. Casi todos los jugadores tienen. Es clave para uno mismo y para llevarse bien con la pareja. A Gemma le dura poco el cabreo, yo soy más de la pena, pero a la horita también se me va. Se trata de hablarlo y listo», explica la tricampeona del 2020.

Chillona positiva

La número uno, famosa por su combatividad en la pista, vuelve a sus gritos, que le han traído más de un palo en las redes sociales. «Soy una chillona positiva, de las buenas. Lo hago para motivarme y animar a la compañera, sin mirar a la cara de la rival. Alguna sí lo hace para provocar, yo no».

Cuestionada por el futuro de su deporte, un sueño aparece en el horizonte. «Daría muchisimo por participar en unos Juegos Olímpicos. Tarde o temprano llegará el momento. Escuché que en el 2024 podía ser ser de exhibición. Ojalá», destaca la número uno, feliz por el auge en Suecia, Italia, Francia, Portugal y Holanda. «Es clave que se dé el salto a EEUU. Sería lo mejor para el pádel», proclama Lucía.