El exconseller de Justicia y exgerente de Convergènia Democràtica de Catalunya (CDC) Germà Gordó ha desvinculado al expresident Artur Mas de la operativa de blanqueo de capitales provenientes de comisiones ilegales en la que les implicó el extesorero de la formación Daniel Osàcar. La declaración de Gordó ha sido la antítesis de la de Osàcar: cada uno ha responsabilizado al otro de la presunta trama para lavar el dinero del 3%.

Gordó, que está pendiente de juicio por las comisiones ilegales del 3%, ha comparecido este viernes ante el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata como imputado en la pieza separada del caso que investiga si el partido blanqueó las comisiones ilegales que le pagaron empresarios mediante ingresos en efectivo de sus dirigentes.

El exconseller de Justicia y exgerente de Convergència fue imputado a raíz de la declaración del extesorero de la formación Daniel Osàcar. Tras años de silencio sobre la corrupción del partido, Osàcar ha empezado a colaborar con la Fiscalía Anticorrupción en el caso del 3% a cambio de que el Ministerio Público no recurriera el tercer grado que obtuvo tras ser condenado por el caso Palau. El pasado 20 de octubre, Osàcar explicó que él se limitó a ejecutar el sistema de blanqueo ideado por Gordó, y también dijo que Artur Mas lo sabía porque despachaba "a diario" con su gerente, si bien no conectó las donaciones con las comisiones ilegales de los empresarios.

Gordó ha replicado este viernes la versión de Osàcar y ha negado conocer sistema alguno de donaciones, según fuentes presentes en la declaración. Ha alegado que como gerente le correspondía la gestión de los gastos y no de los ingresos del partido, que según su versión dependían de Osàcar, y por ello era el extesorero, a criterio de Gordó, quien debía conocer las donaciones.

Osàcar había dibujado un esquema en el que él recibía las donaciones por orden de Gordó, y luego éste lo comentaba con Mas. Gordó ha explicado una versión opuesta. Rebatiendo una vez más lo declarado por Osàcar, Gordó ha asegurado que en la época de los hechos él departía como máximo una vez a la semana con Mas y no cada día como dijo el extesorero, y en sus conversaciones con su jefe hablaban de política, no de la gestión del partido. Mas, según Gordó, no seguía el día a día de la economía del partido y la dejaba en sus manos y en las de Osàcar porque estaba muy ocupado como jefe de la oposición.

Gordó, según las mismas fuentes, se ha mostrado comprensivo con la tesis de Osàcar debido a la entrada en prisión del extesorero por el caso Palau, pero ha defendido que es una versión de los hechos que no se corresponde con la realidad porque él nunca ha hecho nada ilegal.

Según el juez, Gordó identificó cada año (al menos 2008 y 2010), una lista de potenciales “donantes” de entre miembros y simpatizantes de CDC, y encomendó a Osàcar que les llamara personalmente, proponiéndoles que efectuaran una donación de 3.000 euros a CDC mediante un cheque bancario a cambio de recibir la misma cantidad en dinero en efectivo "de procedencia ilícita" que les entregaría en mano el propio Osàcar.

Para llevar a cabo la maniobra se facilitó a Osàcar una cantidad en efectivo equivalente aproximadamente a tres mil euros por cada una de las personas incluidas en la lista –los once exconseller y altos cargos que también están imputados en la misma pieza. Una vez recibida esta cantidad, Osàcar procedió "conforme a lo ordenado por Gordó", destaca el juez, a las personas incluidas en la lista, recibió los cheques de los que aceptaron participar en la operativa, y les entregó a cambio, a cada una, 3.000 euros en efectivo.