La plaga de lesiones, enfermedades y desgracias no cesa en el Bilbao Basket, donde casi toda la plantilla ha visitado la enfermería este año. Hasta los nuevos, como Huskic, dejaron atrás el calvario de una larga lesión y el COVID antes de aterrizar en Miribilla. Hakanson, por ejemplo, sufrió una dolencia muscular en pretemporada, luego pasó el coronavirus y se dañó un pie. Total: este año solo ha estado en 13 de los 22 partidos. Hace unos días decía que casi ni conoce la sensación de jugar con Jenkins ni Miniotas, dos de los fichajes. Balvin, el jugador franquicia, cayó con Chequia en la penúltima Ventana FIBA y sus casi dos meses de ausencia los ha notado sobradamente el RETAbet de una manera clara. Serron también ha estado dos meses fuera, en este caso por la rotura del tendón rotuliano de la rodilla izquierda. A Brown le costó entrar en ritmo tras una grave lesión en el pie en el año pasado, Zyskowski tuvo igualmente algún problema... y así todo el día.

Por lo menos está última Ventana, en la que se fue únicamente Miniotas, con Lituania, no ha traído malas noticias "mejor, que las anteriores ya nos depararon algún regalito", se ríe Mumbrú. Ahora ha caído Rousselle, el timón del equipo, el único insustituible junto con Balvin. Llevaba mucho tiempo asumiendo el pese de la dirección en pista, con un estrés que le oprimía, y rompió ante el Barcelona. Arrastra una tendinoptía y el período de baja dependerá de su evolución. El club, de todos modos, está en el mercado para buscar un temporero que conozca el oficio de base en la ACB. De momento, Serron pasará al uno. "Estamos los que estamos y con ellos vamos a luchar. Han sido semanas fructíferas en las que hemos podido entrenar todos juntos menos Jo (Rousselle), hemos podido avanzar en cosas, algo que no hemos podido hacer en todo el año", refleja Mumbrú, que no ha jugado amistosos en este largo parón por no encontrar rivales de nivel al que enfrentarse.

Los días sin Liga les han llevado a establecer una mayor conexión entre los jugadores "y estar más unidos, no fuera de la pista, que en eso no hay problemas, sino cuando llegan los momentos complicados", agrega el técnico barcelonés. Uno a los que mejor le ha venido este receso es Jenkins, para entender todas reglas. "Llevaba ocho meses parado, vino con mucha energía y sufrió un bajón normal, es muy importante".  El Gipuzkoa les espera mañana en Illunbe en un partido crucial por la permanencia, y que abre un período en el que los 'hombres de negro' se juegan media temporada. Luego reciben al Betis y visitan al Estudiantes.

"El GBC ha sumado dos victorias en el último segundo, llevan tres en los cuatro últimos partidos, eso te da más confianza. No es definitivo porque tenemos muchas finales por delante. Todos son importantes. Hay muchas claves y la primera está en la parte anímica. La tranquilidad no la he podido trabajar. Ellos se encuentran en un estado anímico muy positivo y nosotros, no tanto. Será un partido de tensión y nerviosismo. No suelen ser partidos de gran baloncesto este tipo de citas. ¿Cómo te quitas los nervios? Jugando bien", agrega el entrenador del Bilbao Basket.  Del Gipuzkoa tiene claro que su principal arma es "que está jugando con mucha confianza", Okouo ha dado un paso adelante en cuanto a rebote y su equipo es "de los que están abajo, el equipo más en forma".