Fue bonito mientras duró. Es la sensación que predomina en Múnich tras la eliminación del Bayern de manos de un PSG que, salvo sorpresa, provocará una limpia importante dentro de las filas del campeón del sextete. El hecho de, después de la temporada más exitosa en toda su historia, haberse quedado vivo tan solo en la Bundesliga a mediados de abril será motivo suficiente para promover un cambio generacional dentro del club que cobrará alguna que otra víctima de renombre y esencial hasta hace poco.

En cuanto a la plantilla, los mandamases en el Allianz Arena ya tomaron primeras decisiones de lo más severas como es el caso de Jerome Boateng. El veterano central, campeón del mundo con la Mannschaft en 2014 y dos veces campeón de la Champions con el Bayern, no será renovado a final de temporada. Ocurrirá lo mismo con el campeón del mundo español Javi Martínez y David Alaba, éste último por decisión propia ya que pretende dar un nuevo paso en su carrera que podría guiarle al Santiago Bernabéu.

En el aire también está el futuro de poco habituales como Bouna Sarr, Eric Maxim Choupo-Moting o Douglas Costa. Se trata de fichajes que, evidentemente, no estuvieron a la altura a la hora de cubrir una plaga de lesiones que azotó al Bayern en el momento más crucial de la temporada. Alexander Nübel, por su parte, podría salir cedido ante las escasas posibilidades de sumar minutos que seguirá teniendo el próximo curso ante la indiscutible titularidad de Manuel Neuer en el marco muniqués. Marc Roca también es un caso a discutir tras el mínimo impacto que tuvo, y tiene, dentro del equipo.

Pero será en el banquillo donde se espera el principal relevo. Fue el propio técnico Hansi Flick el que, después de la eliminación ante el PSG, no escondió que medita convertirse en seleccionador después de la Eurocopa, momento en el que Joachim Löw dará un paso atrás en la Mannschaft. Todo dependerá del club, donde Flick tiene contrato hasta 2023 y, a priori, no quieren dejar marchar al técnico del sextete. Eso sí, la alterada relación con el director deportivo Hasan Salihamidzic podría hacer cambiar de planes a la cúpula de un Bayern que quiere y necesita renovarse.