Una de esas frases propias de la jerga futbolística es la de que se juega mejor con diez que con once. Naturalmente no se puede demostrar de manera científica, aunque al Almería le está ocurriendo otro fenómeno difícil de explicar: esta temporada está actuando mejor contra once contrarios que contra diez. No han sido pocos minutos en el cuarto que se ha disputado de temporada en los que los de José Gomes han actuado en superioridad numérica, sin saber cómo gestionar ésta, siendo incapaces de ver portería rival.

El conjunto rojiblanco acabó con tres jugadores más ante el Girona el primer día de septiembre, llevándose los de Francisco un punto del Estadio de los Juegos Mediterráneos a pesar de su clara desventaja. Ramalho se marchó a vestuarios en el minuto 25 por roja directa, mismo castigo para Cristóforo en el 78' y Monchu en el 81'. Los locales actuaron prácticamente todo el encuentro en superioridad numérica, con tres efectivos más en los últimos diez minutos. A pesar de ello fueron incapaces de batir a Juan Carlos.

Una semana después los almerienses también se quedaron con un jugador más en el Estadio de Vallecas. Los de Gomes entraron muy bien al encuentro, pero la expulsión de Advíncula en el 28' igualó las fuerzas por raro que pueda parecer. La UDA se diluyó y no fue hasta la recta final, ya con diez frente a diez (Sadiq se marchó expulsado en el 79' por doble amarilla, rectificando el Comité de Competición y pudiendo jugar mañana) cuando volvió a dominar, con gol de Cuenca en el tiempo añadido.

En el lado contrario, en el primer partido de la temporada, Akieme se marchó expulsado en el Anxo Carro, cuando aún restaba más de media hora de juego, aunque el Almería ya tenía el encuentro controlado, mientras que la pasada jornada, en la cita intersemanal en Sabadell fue expulsado Peybernes en el minuto 40 también por doble amarilla. El marcador señalaba entonces 1-1, desigualándolo Ramazani también en el descuento.