Ya no hay disputas como las de antes

Vaya el lío del montepío que tiene liada la izquierda verdadera, la auténtica, la que no deja de unirse y dividirse. La que muestra amarse y odiarse a la vez. La que promete el asalto a los cielos, y se queda en el reparto de carguillos. O al menos, eso es lo que parece. En Galicia se disuelven, en Andalucía andan a hostias para estar presentes en la Mesa…

¿Por qué saco a relucir estas cosillas? Podría dedicarme mejor a sacar los trapos sucios de la derecha, y a alertar del auge del fascismo… Pero pienso que la crítica a la izquierda tiene un tono saludable cuando se muestra la alternativa, mientras que la derecha odiosa y fascista, ya sabemos con qué garrote viene. No necesita presentación.

Vamos a recordar. Podemos llegó al parlamento con una promesa: cambiar la manera de hacer política. En lugar de ello se dedicó a controlar lo que en los partidos se llama "el aparato". Algo tenebroso y estructural. Creo recordar que el profesor Monedero asignaba como causa de la debacle electoral en Galicia, a la falta de una estructura territorial firme. Lo cual se traduce en comités y liberados, cuyo principal interés sea la supervivencia de la organización que les da de comer. Así es. 

En fin, que por toda la península, y en estos años desde que llegaron al Parlamento Europeo con sus escaños y tal, la cúpula del Partido no ha dejado de maniobrar para colocar bien a sus fieles, y despachar sin contemplaciones a sus rivales en las listas. Todo por el bien común. Así se largaron los de Más Madrid, y actualmente los de Adelante Andalucía. Eso que yo sepa.

Bueno, centrándonos en Adelante Andalucía, cuando Anticapitalistas y otras yerbas estaban unidos, yo me pregunto… ¿Qué han hecho desde el Parlamento en estos años? ¿Qué grandes cosas han realizado por el pueblo andaluz que les sirve de coartada? ¿Alguien sabe si han sacado algo en claro? Porque yo, al menos desde mi supina ignorancia, puedo decir que absolutamente nada. El tipo del PP gobierna sin mayores problemas, que yo sepa.

Y ahora saltan a la prensa. Durante varios días se cruzan duros reproches entre unos y otros, discutiendo si les expulsaron, si se fueron, si les marginaron, si es un escándalo… Que queden fuera de la Mesa del Parlamento. Joder. ¿Alguien sabe para qué cuernos sirve la Mesa esa? Esperad que os lo miro. 

La Mesa está compuesta por ocho parlamentarios/as y un letrado. "La Mesa organiza el trabajo interno del Parlamento y decide sobre la tramitación de las diferentes iniciativas". Es decir, que es la que decide de qué se habla. Como entre el PP, Ciudadanos y Vox  tienen cinco votos, el PSOE tiene otros dos, y Adelante Andalucía uno, resulta que quien corta el bacalao, pues es la derecha. El voto de izquierdas es puramente testimonial. 

¿Por qué ese cabreo entonces? Que IU y Podemos saquen a Teresa Rodríguez de dicha Mesa, sólo afecta…, bueno, a alguna retribución seguramente, y a aparecer de cuando en cuando en la tele como portavoz. En realidad no sé exactamente qué rayos hacen, porque tampoco es que esa señora se haya prodigado gran cosa, al menos para mí que no soy un ávido seguidor, al igual que millones de otras personas. 

Pero sí que me parece de una frivolidad pasmosa, que aparezca con ese problema personal (quién es portavoz), y que se pasen semanas discutiendo por ver quién se pone y quién se quita de la Mesa esa… En medio de una pandemia que se lleva por delante a montones de viejos y la economía local, sin que esa izquierda real muestre soluciones y compromisos reales. ¿No queda patente su inoperancia, su ineptitud, su inopia? Y mientras, son los movimientos sociales quienes dan la cara parando desahucios, repartiendo víveres, organizando a los dominados. 

Sirva también esta reflexión, para reflexionar reflexivamente en torno a qué sirven estas luchas intestinas, a las que no escapan también otros colectivos, sindicatos, partidos, asambleas vecinales… Mi pregunta que les lanzo a los y las beligerantes es la siguiente: ¿pa qué? ¿Pa qué hostias os metéis en esos berengenales?

Que cada cual cuente la eficacia de unos y de otros, la próxima vez que os pidan el voto…, o que os pidan que os enganchéis en una disputa bizantina que os hunda en una de esas espesas olas de locura, que todo tejido asociativo destruyen, y toda esperanza de cambio social pisotean. Mi opinión una vez más: el único camino, es arrimar el hombro en el conflicto cotidiano, al margen de políticos, partidos y promesas electorales. Conste en Acta y llévese a la puñetera Mesa.