Corea del Norte exhibió su poderío militar, incluido un nuevo misil balístico para submarino, en un desfile recogido el viernes 15 de enero del 2021 por los medios del régimen y celebrado para conmemorar el congreso del partido único donde se reforzó la figura del líder Kim Jong-un.

Pionyang acogió en la noche del jueves 14 de enero este acto multitudinario como broche a la reunión del Partido de los Trabajadores que terminó dos días antes, un evento de gran relevancia política para el régimen y en el que Kim se comprometió a seguir desarrollando sus sistemas armamentísticos para disuadir a Washington.

Durante el desfile, celebrado en la plaza de Kim Il-sung de la capital y en presencia del líder supremo, el régimen mostró parte de su arsenal, incluyendo un misil balístico para submarino (SBLM) bautizado como Pukguksong-5 que no había sido visto hasta la fecha.

En las imágenes emitidas por la cadena norcoreana KCTV aparece Kim ataviado con gabardina y guantes de piel y gorro, saludando desde su tribuna a las tropas conforme marchaban a ritmo de orquesta ante una muchedumbre de asistentes congregados en la plaza, todos ellos agitando banderas norcoreanas y sin mascarilla.

Corea del Norte exhibió su nuevo misil balístico, durante un desfile al final del congreso del partido único. Foto: EFE

Corea del Norte exhibió su nuevo misil balístico, durante un desfile al final del congreso del partido único. Foto: EFE


Un desfile sin alardes excesivos

Pese al vistoso despliegue castrense, el desfile tuvo un perfil más bajo que el celebrado el pasado octubre por el 75 aniversario de la fundación del partido único norcoreano, en el que se exhibió otro modelo SBLM, el Pukguksong-4, además de un nuevo y mayor misil balístico intercontinental.

El nuevo misil balístico para submarino, definido por la agencia estatal KCNA como "el arma más poderosa del mundo", parece ser una versión más larga que el modelo exhibido el pasado octubre, y los expertos creen que sería capaz de recorrer una distancia mayor y ser cargado con una ojiva única de más tamaño que el Pukguksong-4.

No hay constancia de que el régimen haya probado ninguno de estos dos últimos modelos de proyectiles balísticos, aunque se cree que Pionyang está desarrollando también nuevos tipos de submarinos para lanzar SBLM más avanzados que el último testado en 2019 por Corea del Norte, el Pukguksong-3, que recorrió unos 2 000 km.

El régimen también mostró nuevas versiones de misiles de corto alcance y de lanzaderas "ultramodernas", según recoge la KCNA, que añadió que estas armas "poseen la capacidad de aniquilar totalmente a enemigos de forma preventiva" fuera del territorio norcoreano.

El Ejército surcoreano está analizando las imágenes mostradas por los medios del Norte para evaluar la importancia del nuevo armamento, según dijo un portavoz a la agencia local Yonhap.

En cualquier caso, el hecho de que el régimen se abstuviera de sacar a desfilar alguno de sus misiles intercontinentales con capacidad para alcanzar territorio estadounidense se interpreta como un gesto de cautela ante la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.

Mensaje de fuerza frente a Estados Unidos

El desfile ha sido recogido por los medios norcoreanos a cinco días de la investidura de Biden, cuya Administración determinará el futuro del diálogo para la desnuclearización del régimen, estancado desde la última cumbre celebrada en Hanói en 2019 entre Kim y el presidente saliente de EE.UU., Donald Trump.

Durante el VIII congreso del Partido de los Trabajadores, Kim no hizo ninguna mención directa a Biden, aunque sí destacó la necesidad de "imponerse" a EE.UU., al que tachó de "el mayor enemigo, el principal obstáculo en el desarrollo de la revolución".

El dictador norcoreano, no obstante, señaló que la política de Washington para con su país permanece inamovible "independientemente de quien está en el poder", e instó a retirar las sanciones internacionales sobre Pionyang, en sus intervenciones en varias jornadas del concilio, que duró ocho días.

Kim también admitió las penurias económicas que atraviesa el país y fue nombrado secretario general del Partido de los Trabajadores, cargo que antes ostentaron su padre y su abuelo y que contribuye a enaltecer aún más su figura al frente del régimen.

El congreso ha durado el doble de días que el del concilio anterior de 2016, mientras que el desfile militar ha sido el primero de este tipo desde el pasado octubre.

Durante el acto de la víspera, una combinación de aviones y de fuegos artificiales dibujaron en el cielo nocturno de Pionyang el símbolo del Partido de los Trabajadores (martillo, pincel y hoz), además de un "8" en alusión al número del congreso.