Marcos Llorente siempre es resolutivo. Si el pasado domingo mostraba su versión más contundente de cara a portería con un doblete al Eibar, su segundo en el Atlético tras Anfield, ante el Huesca prefirió mostrar su faceta de asistente. Dio el último pase en una jugada donde Correa acabó haciendo un golazo, tras girar con el cuerpo y tumbar a un zaguero con un regate, y regaló el segundo a Carrasco después de robar en el área rival gracias a su intensidad y mostrando su generosidad buscando al belga en lugar de definir ante Álvaro Fernández.

Con sus dos pases de gol, Llorente alcanza las diez asistencias en Liga (más una en Champions), lo que añadido a sus once tantos (más otro en Champions), le convierten en el tercer jugador del LaLiga en números doble-doble, usando el argot baloncestístico, superando las dobles cifras en dos categorías. Algo que sólo habían hecho Messi y Aspas en una categoría que parecía exclusiva para delanteros con mucha visión de juego. Pero Llorente es un jugador total y no tiene techo.

Si hace un año y medio, cuando fichó por el Atlético como pivote desde el Real Madrid, alguien hubiese vaticinado tales cifras en Llorente se le hubiese tildado de loco. Ni el propio '14' probablemente podía haber imaginado semejante reconversión, pero tras su ausencia ante el Betis por sanción, ha vuelto a echarse al equipo a la espalda sin Suárez, João Félix ni Lemar y ha formado un fantástico frente de ataque junto a Carrasco y Correa. El Atlético se ha repuesto de sus últimos pinchazos a base de goles y con un nuevo sistema táctico donde Llorente sigue siendo imprescindible.

Con defensa de cuatro, Simeone está formando un tridente en el medio, donde Herrera se sitúa de pivote, con Koke y Saúl a su lado y Carrasco tirado a la izquierda, Llorente a la derecha y Correa de 'falso 9'. Con muchísima movilidad arriba, el frente de ataque puede aparecer por cualquier perfil. Y el Atlético no se ha resentido en defensa, dejando la portería a cero en los dos partidos y ofreciendo muy pocas concesiones. Esa posición de Llorente le permite pisar muchas veces el área en busca del remate, pero también seguir cayendo a banda con esa gran conexión que tiene con Trippier.

Ahora, el Atlético afronta los seis últimos partidos como líder, dependiendo de sí mismo y de que Llorente mantenga ese nivel de trascendencia de cara a puerta. En San Mamés, el Cholo podría recuperar a Suárez y retomar su pareja más mortífera en ataque, ya que el '9' es el que mejor entiende los centros del Llorente cuando llega a línea de fondo. El uruguayo suma 19 goles y dos asistencias en Liga, por lo que las dos figuras colchoneras han sido determinantes en 21 tantos cada uno (de los 59 del equipo). Ante el Huesca, volvió a quedar claro que Llorente quiere la Liga y que, con él sobre el campo, todo es más fácil.