Cayey - Cuando terminó la clase de Inglés, los estudiantes de cuarto grado del Colegio La Merced se quedaron en sus asientos. Una niña se puso de pie, pero no se alejó de su pupitre. La maestra de Español, Gisela Quiles, entró al aula, conectó su computadora al equipo audiovisual y en unos minutos aparecieron en una pantalla nueve estudiantes que toman la clase desde sus casas, de forma virtual.

La Merced es una de las primeras escuelas privadas en la isla que esta semana reabrió sus puertas a estudiantes para ofrecer clases en modalidad híbrida por primera vez desde que se decretó un cierre total de centros educativos en marzo del año pasado a causa de la pandemia de coronavirus.

En esta primera fase, 25% de la matrícula de la institución estará de forma presencial. Los maestros -que han estado ofreciendo clases a distancia, en el colegio, desde agosto- atenderán de forma simultánea a los estudiantes en la escuela y en las casas mediante el equipo tecnológico que se ha instalado en cada salón, explicó la principal de la escuela, la doctora Laura Ortiz Ramos.

“Toda la comunidad escolar se unió e hizo lo mejor... Se trabajaron los protocolos, las orientaciones, se hizo todo el trabajo de papeleo y de infraestructura y fue ese compromiso que lo hizo todo posible”, expresó Ortiz Ramos sobre el regreso de los estudiantes a la escuela el lunes, 1 de mayo.

El colegio recibió la certificación final del Departamento de Salud el martes, tras una inspección de epidemiólogos de la agencia. Hasta el miércoles, 3 de marzo, solo dos escuelas privadas habían recibido esta certificación final que evidencia que cumplen con todos los protocolos exigidos por el gobierno para poder recibir estudiantes en medio de la pandemia de COVID-19.

En La Merced establecieron un máximo de 10 estudiantes por salón. Solo los grupos de duodécimo grado tienen 13 y 14 alumnos por cada grupo, el máximo que se puede ubicar en cada aula, debido al enorme entusiasmo de los graduandos por regresar a la escuela, comentó Ortiz Ramos.

La administración escolar lleva meses preparándose para este momento, afirmó la directora, Nancy Díaz Morales. Tan pronto se decretó la pandemia el año pasado, ordenaron los escudos en plástico para los pupitres (“desk shields”) a un suplidor fuera de la isla, los cuales tardaron tres meses en llegar, relató. Cada vez que podían, compraban cajas de desinfectante de manos, alcohol, escudos de rostro (“face shields”) y mascarillas, artículos que estaban escasos en el 2020. Invirtieron en micrófonos, cámaras y bocinas para los salones. Aumentaron al máximo la velocidad del internet de banda ancha del plantel.

La inversión en preparativos ronda entre $40,000 y $80,000, estimó Díaz Morales. La institución no ha aumentado los costos para los estudiantes y sin despedir empleados, destacó el director general del colegio, padre Pabel Alba Hernández.

En las mañanas, los padres entran en sus vehículos a la escuela y dejan a los menores en una de tres estaciones de cernimiento y desinfección, explicó Díaz Morales. Una vez se les toma la temperatura, los niños son escoltados por personal escolar por una de dos rampas -según su grado- hasta sus salones. Antes de entrar al salón, se les desinfectan los zapatos. Allí tienen un período para consumir el desayuno que reciben del comedor escolar. Solo los maestros cambian de salón, por lo cual los estudiantes solo salen del aula para ir al baño. Personal escolar está asignado a asegurarse que haya solo un estudiante a la vez dentro de cada baño y que sea limpiado constantemente.

Toman mediodía de clases y hay horarios escalonados de salida, comenzando con los más pequeños a las 11:30 a.m., cuando los estudiantes reciben su almuerzo para llevar a casa y los padres o encargados los recogen, de nuevo, en el patio, resumió la directora. En las tardes, el aprendizaje continúa en casa con trabajos asignados por los maestros o proyectos independientes, lo que se conoce como labor asincrónica pues el estudiante y el maestro no tienen que interactuar de forma simultánea, indicó la supervisora académica de nivel elemental, Leilany Núñez Figueroa.

Los maestros del Colegio La Merced atienden de forma simultánea a los estudiantes que están en los salones y los que toman clases a distancia desde sus hogares. (Ram—n "Tonito" Zayas)

Como parte de los protocolos para estar en el colegio, estudiantes y empleados deben tener mascarillas en todo momento y en los salones se observan estaciones de desinfectante y alcohol. Las paredes están llenas de rótulos recordando el uso de mascarillas y hay marcas en el suelo de todos los pasillos para identificar la dirección en la que se debe caminar y los espacios donde se hacen las filas.

Se ajustan a una nueva realidad

Los protocolos de la institución se actualizaron en múltiples instancias en los pasados meses para ajustarlos a las guías de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y Salud, apuntó Alba Hernández.

“Esto no es algo que se puede trabajar de un día para otro, e ahora para ahora. Llevamos muchos meses de planificación y posiblemente teníamos como el 90% del trabajo realizado antes que el gobierno anunciara que íbamos a poder abrir”, indicó Ortiz Ramos.

Esta semana, los estudiantes de prekínder a tercer grado y los de séptimo a noveno asistieron a clases presenciales lunes y martes. Miércoles y jueves llegaron al plantel los niños de cuarto a sexto grado, y los de escuela superior. A partir del lunes, todos los grados estarán en el plantel cinco días a la semana.

El entusiasmo entre los alumnos ha sido grande.

El regreso en forma presencial para una fracción de los alumnos es “un rayito de esperanza”, aseguró Gabriela Rosario Vázquez, estudiante de duodécimo grado y vicepresidenta de la clase graduanda Athena 2021.

La adolescente recordó que su clase graduanda apenas acababa de tener su primera actividad de recaudación de fondos semanas antes del cierre del plantel en marzo de 2020.

“No sabíamos cómo iba a ser nuestro año ‘senior’. No era así cómo lo pensábamos”, expresó. “Estaba un poco ansiosa (por volver), pero el colegio demostró excelentes protocolos”, añadió la estudiante, quien planea estudiar Contabilidad.

Ortiz Ramos destacó que confían tanto en el trabajo que han realizado que están dispuestos a orientar a otras instituciones educativas que necesiten guías sobre cómo recibir estudiantes de nuevo de forma segura.

“Nuestros protocolos, nuestros documentos, estarán disponibles para todo el que se acerque a nosotros”, sostuvo.

El plan es continuar con esta matrícula reducida de forma presencial por el resto del año académico. Si el gobierno reduce las restricciones y los niveles de transmisión del coronavirus en la isla lo permiten, la meta es que todos los estudiantes regresen a sus salones en agosto.

“Sin lugar a dudas esa es nuestra meta, hacia eso estamos trabajando. Esto lo vemos ahora como un plan piloto, con la esperanza de que podamos tener a todos los estudiantes en agosto”, expresó Díaz Morales.

La presidenta de la Asociación de Educación Privada, Wanda Ayala, indicó que, hasta el miércoles, 36 escuelas privadas estaban autorizadas para recibir estudiantes en modalidad híbrida tras recibir la certificación preliminar que otorga el Departamento de Salud, de acuerdo con la orden ejecutiva emitida por el gobernador Pedro Pierluisi. Los epidemiólogos de la agencia deben realizar una inspección de estas instituciones para que puedan recibir su certificación final.