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Ante la crítica situación del sistema de Salud en muchos de los distritos del país, la Ciudad de Buenos Aires ordenó a las clínicas privadas que suspendan por 30 días todas las operaciones médicas que no sean consideradas urgentes.

El objetivo es no ocupar camas de terapia intensiva que no sean por casos de coronavirus, por lo cual el sistema privado de salud deberá reprogramar las intervenciones. Mediante un decreto, el gobierno porteño dispuso que en virtud de “la velocidad con que evoluciona la situación epidemiológica”, el Ministerio de Salud, ha considerado “necesaria” la adopción de esta medida.

El sistema de salud argentino está al borde del colapso. Como afirman desde la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), colapso significa que "no haya más camas". El Ministerio de Salud registra una ocupación de camas del 65,5 % a nivel nacional, y un 75,4 % en el AMBA. En esa región y en provincias como La Rioja, Río Negro, Neuquén, Chaco, Santa Fe, Mendoza y Tierra del Fuego, cada vez son más las instituciones sanitarias que ya alcanzaron el 100 % de ocupación de camas UTI o están cerca de hacerlo.

El decreto lleva la firma del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de gabinete, Felipe Miguel y el ministro de Salud, Fernán Quirós, y disponte que el subsistema de salud privado y los de la seguridad social deberán reprogramar y suspender, durante el plazo de treinta (30) días corridos, la atención programada y las intervenciones médicas vinculadas a patologías que con criterio médico no sean de carácter urgente.

Este miércoles, desde la gobernación de Kicillof se dispuso algo similar. Publicó una resolución, implementando un sistema de gestión de camas en el que todos los hospitales públicos y privados de la provincia de Buenos Aires deberán hacer hasta cuatro actualizaciones diarias, que en ese sistema de gestión de camas figure además la administración de respiradores disponibles en stock. En esta resolución, al igual que el decreto de la Ciudad, también se indicó la suspensión y reprogramación de toda cirugía y/o procedimiento que se puedan postergar y que, a criterio médico, no revistan urgencia.