En un nuevo capítulo dentro de la saga que vive la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) desde hace algunos meses, El Nuevo Día supo que Carlos Ruiz Cortés presentó la renuncia, efectiva el 31 de enero, a su puesto como director ejecutivo de la Corporación de las Artes Musicales, entidad que rige los destinos de la orquesta. De la misma forma, se conoció que Ruiz Cortés se mantendrá como director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Esto abre paso a un proceso de selección de un nuevo candidato para ocupar la silla del saliente director. Ante este escenario la unión que representa a los músicos de la Orquesta Sinfónica, la American Federation of Musicians, a través de su presidente Miguel A. Rivera Trinidad, envió una carta al gobernador Pedro Pierluisi explicándole su situación y la importancia de elegir a un nuevo director ejecutivo con experiencia.

“A pesar de su trayectoria de más de 60 años y de sus grandes contribuciones a nuestra cultura, educación, y desarrollo musical, la Orquesta se ha enfrentado en tiempos recientes a una serie de situaciones que amenazan su estabilidad y permanencia”, indicó Rivera Trinidad. “Ante la renuncia del director ejecutivo de la Corporación de las Artes Musicales y subsidiarias, entendemos que debe considerarse la designación de un nuevo director que cumpla con la experiencia y cualificaciones necesarias para dirigir la Corporación”.

Entre los obstáculos que enfrenta la Orquesta Sinfónica se encuentran los recortes al presupuesto impuestos por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF). “A pesar de nuestros esfuerzos, la JSF insiste en ordenar recortes millonarios al presupuesto del Fondo General destinado a la Orquesta. Dichos recortes han provocado que la OSPR, durante las pasadas temporadas, no cuente con el presupuesto necesario para garantizar su operación y el cumplimiento del Convenio Colectivo de los músicos”, explicó el presidente del Local 555. “Por otro lado, la JSF impone distribuciones insuficientes a las partidas presupuestarias asignadas, y realiza proyecciones de ingresos propios que no van a tono con la realidad actual de la Orquesta y la pandemia del COVID-19. De cara a este panorama, es urgente que el director ejecutivo designado tenga la capacidad para defender, de manera eficiente y consistente, un presupuesto justo para la OSPR”.

Otra queja expuesta en la misiva dirigida a Pierluisi está la falta de dirección y personal administrativo que sepa aprovechar al máximo el potencial de la Orquesta. “Al momento, la OSPR carece de recursos especializados para el manejo de su mercadeo, la producción de conciertos con mayor alcance de público y la planificación de una estrategia de difusión variada”, mencionó Rivera Trinidad, para luego enumerar los grandes éxitos que ha tenido la agrupación musical durante la pasada década, incluyendo presentaciones a través de toda la isla, así como series de conciertos vendidos a su capacidad. “Sin embargo, hoy día la programación de conciertos con mayor acogida de público es muy reducida, favoreciendo una temporada mayoritariamente clásica que apela a una audiencia cada vez más pequeña. También nos parece que el próximo director ejecutivo debería posicionar a la Orquesta como el centro principal de inversión del Festival Casals, utilizando al prestigioso festival como plataforma para elevar la proyección de nuestra Orquesta a nivel internacional”.

Ante la situación expuesta, incluyendo alegaciones de incumplimiento del Convenio Colectivo por parte de la Corporación de las Artes Musicales, la unión le pidió una reunión con el gobernador de Puerto Rico y su equipo de trabajo, concluyendo con su recomendación de que “se considere para la dirección de la Corporación de las Artes Musicales a una persona con los méritos y el interés de asistir a la Orquesta y a sus músicos”.