La nueva demora en la construcción de la nueva ciudad deportiva del Real Valladolid, provocada por la inestabilidad detectada en los terrenos de Pinar de Jalón, lleva aparejada la afección de otro proyecto considerado importante por Ronaldo: el de la cantera. No solo en su amplio concepto, en su idea futura de albergar entre 3.000 y 4.000 deportistas en sus instalaciones, sino incluso, de forma directa e incidente, en los equipos actuales de las categorías inferiores.

Solamente la situación sanitaria actual ha evitado un problema mayor de espacio a la hora de que estos conjuntos entrenen o de que compitan. En tanto en cuanto solo el Promesas y los dos conjuntos juveniles han comenzado sus ligas, la separación va a ser posible en el modo en que se dará este fin de semana: el filial juega el sábado a las 15:30 horas, el División de Honor el domingo a las 12:00 y el Liga Nacional en la sobremesa, a las 15:45 horas. Con más competiciones en juego, la coincidencia sería inevitable.

No en vano, dejando a un lado el campo de césped natural de la grada, donde ha empezado a jugar el Promesas y utilizado en entrenamientos del primer equipo, solamente hay una superficie hábil a día de hoy: el rectángulo de juego de hierba sintética que comparte grada con el anterior. Y, mientras los trabajos de ampliación de Los Anexos continúan a un ritmo lento, nada más. Esta situación, derivada de la pradera natural instalada en el otro viejo campo que utilizaba la cantera, ha provocado un peregrinaje para entrenar del Promesas y los juveniles por Zaratán, Los Cerros, El Palero, el José Luis Saso... en definitiva, otros campos de la provincia.

Esta circunstancia, impropia de un club de élite, aleja al Real Valladolid de las pretensiones de su presidente, que pasaban por disponer de nueve campos de fútbol en la nueva sede de Pinar de Jalón, y también de la normalidad más reciente, en la que los dos que había servían para acoger a toda la cantera y las escuelas. Con la previsión de que el resto de competiciones empiecen ya en 2021, lo normal es que dé tiempo a concluir la ampliación en la que se trabaja. Mientras, prácticamente cualquier club modesto de la ciudad seguirá teniendo más espacio para sus equipos que el Pucela.

Proyección de la ampliación de la sede de Zorrilla.

Cabe recordar, además, que el club tenía previsto (según la exposición realizada en febrero de 2019) trasladar sus oficinas de administración y de la parcela deportiva a un edificio multiusos en la sede de Zorrilla, aproximadamente en la zona donde está construyendo ese nuevo campo de hierba sintética, mientras que iba a edificar otro dotacional que pudiera convertirse en sede de concentraciones del primer equipo, entre otras cosas.

La incidencia de la pandemia en los presupuestos de la entidad, sin embargo, ha ido en perjuicio de este deseo, ante necesidades más perentorias de índole principalmente deportiva, retrasando un proyecto que si bien se entiende que es necesario, no es tan urgente como que la cantera, como mínimo, recobre el espacio que tenía, suficiente hasta fechas recientes, pero ciertamente escaso en comparación con las instalaciones de otros clubes de Primera.