Con elegancia, pero el mensaje se lo ha lanzado. "Vamos a seguir haciendo esto porque creo que es lo correcto y creo que los españoles lo agradecen mucho", ha afirmado Inés Arrimadas en la Cadena Ser cuando le han hecho escuchar el rejonazo que el jueves le dio su padrino político y antecesor en la presidencia de Ciudadanos, Albert Rivera. El exdirigente catalán afirmó en un acto en el que estaba promocionando su último libro que no entiende la actual estrategia de su partido de dialogar con Pedro Sánchez. En los últimos días se ha sabido que el Ejecutivo de coalición ha pactado enmiendas con ERC para contentarle con la política de inmersión y se ha visto cómo, a través de Podemos, se aplaudía el apoyo de Bildu a los Presupuestos. No mencionó expresamente a Arrimadas, pero no hay dudas de que se refería a ella cuando dijo entender que uno puede "tener cintura" a la hora de negociar ciertas cosas, pero que tiene "que tener dignidad". "La dignidad en la vida, cuando la pierdes, no se recupera", soltó.

Después, en Twitter, aseguró que no se refería a las decisiones de la actual presidenta de Ciudadanos. "Saben que yo no aguanto ni un minuto apoyando cosas en las que no creo (...)  Veo todo lo que pasa y digo: 'Ay, por Dios, menos mal que dimití'. Si tengo que aguantar todo esto, tengo que ir escoltado frente a mis votantes. Claro, porque como les había dicho que no iba a hacer todo eso, que era un peligro, si hago todo lo contrario...", declaró.

En la radio, Arrimadas ha respondido que ahora, con Ciudadanos sentándose con el Gobierno de coalición de PSOE y Podemos para negociar los Presupuestos Generales, "muchos ciudadanos están entendiendo que por fin hacía falta un partido que se pudiera sentar a dialogar, a negociar, que tuviera principios firmes". "Hemos entendido la excepcionalidad del momento. En plena pandemia hay que sentarse", ha sostenido antes de negar cualquier fisura interna. "Es una decisión que tomamos hace mucho tiempo en la ejecutiva. Estamos a una", se ha despedido.

Más tarde, en un acto interno del partido que se ha podido seguir por You Tube, la presidenta de Ciudadanos ha defendido con más ahínco su estrategia. "Seguiremos haciendo las dos cosas: mano tendida para salvar vidas y empleos, pero implacables cuando se violan los valores que han dado origen a este partido". "[Sánchez y su Gobierno] Están a tiempo de rectificar, y nosotros, que tenemos sentido de estado, consideramos que tenemos que seguir estando en esta vía moderada, porque sería bueno para España si Sánchez al final rectifica", ha continuado.

A principios de semana, Arrimadas avisó a Sánchez de que para recibir su apoyo final a los Presupuestos debe retirar la enmienda a la 'ley Celáa' y comprometerse por escrito que no apoyará ningún referéndum de independencia. 

"Hemos entendido la excepcionalidad del momento. En plena pandemia hay que sentarse"

La actual presidenta de los naranjas cogió las riendas del partido después de que Albert Rivera dimitiera por la debacle electoral de noviembre de 2019. En sus dos intervenciones de hoy, Arrimadas ha evitado hacer referencia a que el hundimiento de Ciudadanos se debió a que sus votantes no entendieron el veto que Rivera puso a Pedro Sánchez tras las generales de abril, cuando ambos partidos habrían sumado una cómoda mayoría absoluta con 180 escaños y así se habría evitado tener que depender de los independentistas y los nacionalistas. Ella también participó y defendió aquel veto en aquel momento.

El exdiputado y exportavoz económico de Ciudadanos Toni Roldán ha querido responder a Rivera en Twitter:

Lo digno hubiera sido poner de tu parte para evitar este escenario cuando se podía. https://t.co/aD1muen7Q5

— Toni Roldán Monés (@toniroldanm) November 13, 2020

Roldán dimitió de sus cargos en Ciudadanos precisamente porque no estaba de acuerdo con el veto a Sánchez y el acercamiento a Vox. Los naranjas, tras las municipales y autonómicas de 2019, aceptaron el apoyo de la ultraderecha para entrar en algunos ayuntamientos y gobiernos regionales (Madrid, Murcia y Andalucía). Ese giro a la derecha y el veto a Sánchez, que obligó a repetir los comicios, fueron castigados duramente en las urnas: de 57 a diputados en abril a 10 en noviembre.