La construcción de un carril bici de punta a punta de la calle Aragó está llamado a convertirse en un símbolo, igual que en su momento, hace treinta años, lo fue el carril bici pintado en la amplia acera de la Diagonal entre Francesc Macià y la Zona Universitària. Como todo símbolo, tendrá grandes defensores y encarnizados detractores pero la nueva actuación urbanística se sabe icónica tanto por su emplazamiento como por el momento. Actúa en una vía emblemática, la gran autopista urbana que cruza el Eixample, y lo hace cuando la ciudad avanza hacia una reducción de la velocidad y de los niveles de contaminación. Su modelo, además, es toda una declaración de intenciones: no molesta a los peatones en las aceras y le quita parte del espacio hegemónico del coche.

Las obras empezarán este fin de semana y se alargarán hasta mediados de enero. Entonces, la calle Aragó perderá un carril de circulación. En la parte más estrecha, en la Esqerra del Eixample, se quedará con dos carriles, mientras que en el trazado más ancho que atraviesa el corazón de Barcelona hasta avenida de Roma mantendrá cuatro carriles para coches, motos y furgonetas.

El carril perdido por los coches para cederlo a las bicis se suma al entregado el año pasado para convertirlo en carril bus. En este caso es aprovechado básicamente por los taxis ya que ninguna línea de bus hace parada en la calle.

Una actuación simbólica

El momento y el lugar del nuevo eje ciclista es toda una declaración de intenciones

Aunque ya no tenga los seis carriles de antaño, la calle Aragó se seguirá caracterizando por la alta velocidad de los vehículos que aprovechan la ola semafórica para cruzar el Eixample en un santiamén. Sus intersecciones copan la lista de puntos negros de Barcelona y no se antoja precisamente como uno de los lugares más agradables para ir en bici. El proyecto pretende aportar sensación de seguridad a los ciclistas trasladando el carril bici a la izquierda, pegado a la acera, y creando un cordón de servicios que separe las bicis de los carriles de circulación en los tramos con más tráfico mediante plazas de aparcamiento de coches y motos, carga y descarga, paradas de taxis y contenedores.

El nuevo carril bici tendrá 4,8 kilómetros y permitirá cruzar el Eixample de lado a lado, desde la Meridiana hasta la calle Tarragona, en el mismo sentido de la circulación que el resto de vehículos. Gran parte de ese trayecto se puede hacer dos calles más abajo, por Diputació, pero el gobierno municipal buscaba un símbolo en un lugar lleno de humo. Además, permite crear un gran eje central en la red ciclista y sumar capacidad a unos carriles de la trama Cerdà que se empiezan a quedar pequeños ante el aumento de ciudadanos que están dando el salto a la bicicleta para realizar sus desplazamientos diarios.

Las obras del carril bici de Aragó forman parte del paquete de medidas anunciadas en julio durante el proceso de desescalada y se suman a los trabajos empezados esta semana en el paseo de la Zona Franca. Allí sí que no había alternativa unas calles más allá y la actuación es fundamental

Paquete de medidas amplio

El coche también pierde espacio en la Gran Via y la Diagonal para hacer carriles bus

En paralelo, se están haciendo otras actuaciones en la red de bus. Este mismo fin de semana se empezará a repintar la Diagonal entre Francesc Macià y Roger de Llúria para ganar amplitud en uno de los carriles bus más estrechos de la ciudad a costa de un carril de circulación en sentido Besòs. Además, a partir de la semana que viene se empezarán a pintar los nuevos tramos de doble carril bus en la salida de la Diagonal hacia el Baix Llobregat y en el tronco central de la Gran Via, entre paseo de Gràcia y Marina. Es un modelo que ya funciona desde hace años en el tramo de la Gran Via de plaza Espanya a Balmes y que reducirá los carriles de circulación de cuatro a tres en el resto de la Gran Via dirección Besòs. La misma fórmula se replicará en la Diagonal, en sentido Llobregat, entre la plaza Pius XII y Zona Universitària para permitir que los autobuses puedan adelantar a los que están haciendo parada.