Una diputada chilena corre como Naruto en el Parlamento para celebrar la aprobación de una ley


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Una diputada chilena corre como Naruto en el Parlamento para celebrar la aprobación de una ley

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Las protestas antirracistas tras la muerte de George Floyd a manos de un policía de Minneapolis han provocado debates y conversaciones acerca de la igualdad de oportunidades y de las condiciones sociales que la facilitan o la entorpecen. En Twitter se ha rescatado una serie de ilustraciones, obra del estadounidense Tony Ruth, que muestran algunas de las ideas del debate, actualizando además un meme que tiene 8 años.

Son cuatro imágenes:

- En la de desigualdad, a uno de los niños le cae una manzana y al otro, nada.

- En la viñeta de la igualdad (entre interrogantes), los dos niños tienen escaleras, pero como el árbol está torcido, solo uno de ellos llega a las manzanas. Según el texto, en esta imagen hay herramientas y ayuda distribuidas por igual.

- En la imagen de la equidad, el niño de la derecha tiene una escalera más alta para poder llegar también a la fruta. Aquí, dice el texto, las herramientas identifican las desigualdades y ayudan a paliarlas. Es decir, la equidad tiene en cuenta las necesidades y condiciones de cada persona.

- En la viñeta de la justicia no hacen falta escaleras diferentes, ya que el árbol se ha enderezado. En este contexto, se “arregla el sistema para ofrecer el mismo acceso a las herramientas y a las oportunidades”.

Ruth, ilustrador de Chicago, las preparó para una conferencia sobre las desigualdades provocadas por la tecnología que tuvo lugar en el festival SWSX de Austin, Texas, en 2019, y que dio el diseñador John Maeda. Según explica Ruth a Verne por correo electrónico, Maeda le pidió estas ilustraciones para ayudar a explicar mejor las diferencias entre igualdad y equidad en el sector tecnológico. El estilo de estas ilustraciones está además basado en el cuento infantil El árbol generoso, de Shel Silverstein, muy popular en Estados Unidos. Ruth recuerda que una de las interpretaciones del cuento es que “lo que un niño recibe en su infancia le ayuda durante el resto de su vida”.

Respecto a su uso en el contexto de las protestas actuales, el ilustrador cree que pueden ayudar a la conversación y convertirse en una “herramienta práctica” para “explicar estos conceptos de forma clara y sin pretensiones”. Cree además que la sencillez puede ayudar a que tengan un mayor impacto y a que cada cual se forme sus opiniones al respecto.

Un meme creado en 2012

A muchos de los que vieron el tuit, las imágenes les recordaron a otra explicación, también en viñetas, de la diferencia entre igualdad y la equidad. Se trata de esta imagen y de sus numerosas variaciones, que llevan años circulando por redes sociales y WhatsApp:

Es obra de por Craig Froehle, profesor de la Universidad de Cincinnati: según cuenta en un texto compartido en Medium en 2016, tras las elecciones estadounidenses de 2012 hizo este dibujo para explicar que “la igualdad de oportunidades por sí sola no era un objetivo satisfactorio y que deberíamos tener en cuenta de algún modo la igualdad de los resultados”. Compartió la imagen en Google Plus, después de hacerla en apenas media hora con Powerpoint, y de ahí pasó a convertirse en lo que él llama “un meme accidental”, ya que no solo se ha compartido, sino que también se ha modificado, ampliado y criticado. Es uno de los pocos memes, hay que decirlo, que tiene su origen en la ya difunta red social de Google.

Ruth explica que conocía estas imágenes y que fueron el origen de su colaboración con Maeda: “Nos parecían útiles, pero también incompletas”. Por ejemplo, cuenta, mostrar a personas de diferente edad “puede interpretarse como una infantilización de las personas a las que se ayuda”. Ruth quiso mostrar a individuos “esencialmente idénticos, con la única diferencia en el acceso” a los bienes (las manzanas, vaya). También quiso añadir una última viñeta: “La justicia no es que todo el mundo reciba la ayuda que necesita, la justicia es arreglar el sistema para que la igualdad y la equidad se conviertan en la misma cosa”. Es decir, en un sistema justo se podría asegurar la igualdad de oportunidades sin necesidad de favorecer más o menos a algunas personas.

Froehle ya contaba hace cuatro años que su ilustración había sido objeto de muchas adaptaciones, alguna también con un manzano. En muchos casos se añadía al final una viñeta para la “justicia” o para la "liberación", según las versiones, en la que también se pedía un cambio en el sistema para cambiar las condiciones de estas desigualdades. En un ejercicio comparable al Ruth, hubo quien quitó esa valla, por ejemplo.

También aparecieron versiones contrarias. Por ejemplo, aparecieron críticas al concepto de equidad, añadiendo una viñeta en la que se opinaba que lo que realmente sucede cuando se intenta igualar resultados es que se les corta las piernas a todos y al final nadie ve el partido. Es decir, se iguala por abajo.

A pesar de ser más reciente, la ilustración de Ruth también ha sido objeto de versiones, por ejemplo, añadiendo una viñeta sobre “compartir”. Y también de críticas.

¿Y qué pasa si la caja es mía?

Froehle cuenta que el psicólogo Jonathan Haidt le pidió permiso para usarla en una de sus conferencias, en la que hablaba de las diferentes opiniones acerca de la justicia social que tienen conservadores y progresistas (en Estados Unidos “liberal” se refiere a la izquierda y no a los liberales). “La igualdad para un conservador es que todo el mundo tenga la misma caja para subirse encima. Y si eres demasiado bajito para ver por encima de la valla, mala suerte”, dice Haidt, a partir del minuto 25:25, explicando la idea detrás de la ilustración. “Pero para un progresista la igualdad significa quitarle la caja al tipo que no la necesita” para que todo el mundo pueda ver el partido.

Esta diferencia entre igualdad y equidad es uno de los temas clásicos en filosofía política. Gran parte de la conversación viene de las ideas expuestas por John Rawls en libros como Una teoría de la justicia y Justicia como equidad: una reformulación. Para Rawls, la distribución más justa es la que pone los medios para que se beneficie a los miembros peor situados de la sociedad. Y la igualdad de oportunidades (una caja para cada uno) no siempre es suficiente: hay personas que lo tienen más difícil por falta de recursos y hay quien en realidad nace con dos o tres cajas debajo del brazo.

Por supuesto, no todo el mundo está de acuerdo con la necesidad de establecer esta diferencia entre igualdad y equidad. Si Rawls es el pensador político más importante para la socialdemocracia contemporánea, en el lado liberal hay que mencionar a Robert Nozick, cuyo libro Anarquía, estado y utopía es una respuesta a las ideas de Rawls. Para Nozick, no es importante si los dos niños de la ilustración acaban con o sin manzanas, o si los tres chicos de la valla pueden ver el partido o no. Lo verdaderamente importante es saber cómo esas personas adquirieron su riqueza, es decir, sus cajas o su posición en el árbol. Siempre que haya habido un intercambio libre, el resultado es justo.

La riqueza no es algo que esté ahí y solo haya que repartirla: la riqueza hay que crearla, escribe Nozick. Cuando las personas toman decisiones libres sobre asuntos económicos, algunos terminan con más dinero y otros con menos. Si la familia del niño de la izquierda “compró” el lado bueno del árbol, no tiene por qué compartir, mediante impuestos, los resultados de su acierto. Incluso aunque solo haya sido cuestión de suerte. Pero la cosa sería diferente si, por ejemplo, el hombre alto hubiese robado su caja o engañado a alguien para hacerse con ella.

Siguiendo estas ideas, Anthony Gill, politólogo de la Universidad en Washington (Seattle), publicó en 2019 un artículo en respuesta al meme de Froehle. En su opinión, la respuesta a las desigualdades de las cajas está en el mercado: en la imagen se ve un estadio y quien paga su entrada puede ver el partido. No todo el mundo puede permitirse los mejores asientos, las personas con menos recursos pueden ir de vez en cuando, beneficiándose de descuentos o de los precios más económicos en las gradas más elevadas. O simplemente pueden verlo por la tele. Además, para Gill hay otro problema: si nadie paga entrada, al final no habrá ningún partido porque los equipos no podrán hacer frente a sus gastos.

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