Líbano: La crisis multiplicada


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Líbano: La crisis multiplicada

2 meses publicado 21
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El pasado 4 de agosto, una explosión en el puerto de Beirut, capital libanesa, provocó más de 170 muertes y 6.000 heridos.

Líbano se mueve en un complicado escenario: La asechanza israelí, la intromisión estadounidense, la actividad de empresas occidentales, el desfavorable contexto económico, y la Covid-19.

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Además, el pasado 4 de agosto una explosión provocó más de 170 muertes y 6.000 heridos. La onda expansiva arrasó todo a su paso.

¿Cómo analizar la compleja situación que vive hoy? ¿De dónde –y desde cuándo– vienen todos estos conflictos?

Una explosión que lo estremece todo

El pasado 4 de agosto, las noticias informaban sobre una explosión en el Líbano: Potentes detonaciones sacudían la capital Beirut. Una gran nube de Wilson, en forma de hongo, se dibujaba en el cielo. Todo quedaba transformado.

No solo la geografía se desmembró en unos segundos; también la vida de los libaneses se mostró difícil: Se estima que cerca de 300.000 personas quedaron sin hogar, tres hospitales fueron completamente destruidos, mientras que otros dos sufrieron graves daños.

Por si fuera poco, el puerto de Beirut –que es uno de los principales fundamentos de la economía libanesa–, además de todas sus edificaciones, quedaba destruido. Por el puerto llega al país el 70 por ciento de las importaciones.

Todo, o casi todo, desde alimentos y medicamentos, llegan por la vía del mar. Según refiere el sitio digital de Al Jazeera, 2.750 toneladas de nitrato de amonio destruían, además, cerca de 15.000 toneladas de grano, lo que representa aproximadamente el 85 por ciento de las reservas de grano del país. Líbano quedó con menos de un mes de alimentos en reserva.

Y enseguida Israel culpó a Hezbolá

El exministro israelí de Defensa, Moshé Yaalon, culpó a Hezbolá de la explosión en el puerto de Beirut durante una entrevista ofrecida al portal saudita de noticias Elaph.

Según Yaalon, un depósito de armamentos que pertenecía a Hezbolá se prendió fuego provocando la explosión del nitrato de amonio almacenado en los depósitos del puerto de Beirut.

Pero ¿dónde están las pruebas de Israel? ¿Por qué asegura –sin mostrar pruebas– que un depósito de armamentos de Hezbollah provocó la explosión del nitrato de amonio almacenado? ¿Por qué apenas unas horas después de la explosión ya se culpaba a Hezbolá?

Un politólogo concluye: Israel está detrás del hecho

El lunes 10 de agosto, el analista internacional Firas Alcharani dijo en una entrevista concedida a la cadena Hispan TV que “inteligencias extranjeras, y quizás la inteligencia del régimen israelí (El Mossad), están detrás de todo esto”.

Para Alcharani, la explosión fue un “atentado brutal”, pues el nitrato de amonio abandonado en los almacenes del puerto, que se considera la causa del incidente, no explota sin un incendio provocado.

Edificaciones de gran parte de la capital libanesa quedaron destruidas por la explosión. I Foto: EFE

En ese sentido, la opinión concuerda con la de Jimmie Oxley, catedrática de química de la Universidad de Rhode Island, quien dijo a la agencia de noticias AFP que, bajo condiciones normales de almacenamiento y a temperaturas moderadas, el nitrato de amonio es difícil de inflamar. Ella no descarta que una pequeña explosión pudo haber desencadenado la reacción de la sustancia.

Ante la convocatoria para que se realice una investigación internacional sobre la explosión, Alcharani dijo que esa proposición busca que se “prolongue mucho el problema”, en momentos en que “Líbano vive los peligros de una guerra civil”.

El analista se mostró convencido de que este país apelará a la Resistencia, la cual “tiene que demostrar su firmeza”, y declaró que “los libaneses no pueden volver para atrás ni un centímetro”.

Entre críticas y presiones por la explosión, el primer ministro del Líbano, Hasan Diab, anunció la dimisión de todo su Gobierno. Poco más tarde, el presidente libanés, Michel Aoun, aceptaba la renuncia.

Lo que asegura Hezbolá

El secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah, se desvinculó del incidente al negar completa, tajante y categóricamente que Hezbolá tuviera nada en el puerto.

El líder ofreció su primer discurso el viernes 7 de agosto, desde la explosión de Beirut. Durante el discurso, subrayó que Hezbolá no era responsable de la tragedia. “No tenemos cohetes ni explosivos allí, ni los ha habido en el pasado”, declaró; señalando que “cualquier afirmación de que Hezbolá dirige el puerto de Beirut es una mentira”.

Los alrededores del puerto de Beirut quedaron seriamente afectados. I Foto: EFE

Nasrallah indicó que muchos miembros de su organización no sabían lo que estaba pasando: “Algunos pensaron que era un terremoto”. Hezbolá ya había puesto todas sus capacidades a disposición de las víctimas de las explosiones en el puerto de Beirut.

En este contexto, el partido de la Resistencia libanesa expresó su disposición a ofrecer todo tipo de ayuda a los ciudadanos libaneses. El secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, concluyó que “el proyecto de refugio para quienes han perdido sus hogares debe ser prioritario y ser tomado en serio. Y tenemos experiencia en esto. Estamos totalmente preparados para ayudar a las familias que han perdido sus hogares a encontrar refugio y alojamiento”.

Para las autoridades de los Estados Unidos e Israel, Hezbolá es un grupo terrorista. Para el Gobierno libanés, y para otros países árabes, es un movimiento de liberación nacional y un partido político con representación parlamentaria y ministerial.

¿Cómo entenderlo todo?

La posición geográfica del Líbano es clave. El país se encuentra en una estratégica zona del mar Mediterráneo, tiene fronteras con Israel y Siria: Una posición codiciada para los intereses económicos de la región.

Washington considera “terrorista” a Hezbollah y ha impuesto varias rondas de sanciones contra miembros de este grupo de resistencia, a pesar de que el movimiento cuenta con mayoría en el Parlamento y tiene varios miembros en el gabinete libanés.

Entre tanto, el pasado 14 de agosto, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, dijo, durante un discurso con motivo del 14 aniversario de la victoria en la guerra de los 33 días frente a Israel, que este país “pagará un alto precio si está detrás de la explosión de Beirut”.

Otra explosión: La Covid-19

El Líbano sufre una crisis sanitaria y económica ante la Covid-19. Varias sanciones impuestas por algunos países europeos y por Estados Unidos afectan todavía más a este territorio. Más allá de todo eso, estos países no pretenden eliminar sus sanciones; incluso, piensan en la posibilidad de aplicar otras.

La tragedia del coronavirus puede verse agravada en los próximos días.

Las miles de personas que, tras la explosión inundaron los hospitales, más las decenas de miles que luego de perder sus casas se han visto obligadas a mudarse con sus familiares y amigos, aumentó aún más los riesgos de exposición.

Tras el día de la explosión, los casos han aumentado casi diariamente.

Entre tanto, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) señaló que la destrucción del puerto de Beirut empeorará la situación de la seguridad alimentaria en el Líbano.

"La explosión y destrucción del puerto agravarán la sombría situación económica, así como la seguridad alimentaria en el Líbano", dice el documento.

"El Programa Mundial de Alimentos realiza una evaluación rápida de la situación sobre el terreno con el objetivo de estar preparado para prestar ayuda de emergencia a miles de personas que se quedaron sin techo en una sola noche, resultaron heridos, o a los que necesitan ayuda en estos tiempos difíciles", refiere.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), unos 100.000 niños se han quedado sin hogar tras las detonaciones, y más de 120 escuelas públicas y privadas han resultado dañadas.

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