Jornada última: un mundo que no quiere ir al cole irá al cole


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Jornada última: un mundo que no quiere ir al cole irá al cole

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1- El Decamerón consiste en un grupo de chicos y chicas del siglo XIV que pasan un par de semanas confinados, mientras la peste bubónica asola Florencia. Hablan del amor, de la inteligencia y de la fortuna, tres hechos políticos. Como tres casas. La vida es un hecho político, en fin. De hecho, esos chicos y chicas que se cuentan historias en una pandemia son millonetis, un hecho político tan gigantesco como ser todo lo contrario, unos pelanas. Casi todo en la vida es un hecho político. “En ocasiones, soñar con un puro sólo significa soñar con un puro”, decía Freud, hablando de lo suyo y con más razón que un santo. Lo que no quita que en la vida de los adultos un puro, un botijo, una crisis democrática europea, una monarquía corrupta, un Estado colapsado consagrado a la obtención de beneficios y tan subsidiario del alemán que se desindustrializó cuando se lo dijeron, un régimen agotado, una clase política que hace décadas que no atrae a gente sexy o una pandemia, el factor que ha acelerado la percepción de todo ello, sean un hecho político. Desde marzo les he estado hablando de todo eso. De una pandemia explicada como hecho político. Han salido, como en El Decamerón, 100 historias. La más anecdótica es que en pleno confinamiento me enrollé con mi geranio. La más categórica ha sido, zas, un cambio de época. En cada época cuesta ver la época. Lo único que sabemos de las épocas es que uno se parece más a su época que a su padre. La normalidad de cada época pasa, no obstante, por ir al cole, momento en el que hubiera finalizado El Decamerón en el siglo XIV, y la razón por la que finalizaré esta serie en el siglo XXI. Las épocas –que se lo digan a Oliver Twist– pasan en el cole. Cuando mi padre, otra época, iba al cole, la aviación italiana les bombardeaba. De lo que se deduce que a) una época son sus bombardeos, y b) los bombardeos cambian con las épocas, de manera que son hasta irreconocibles.

2- Les explicaré tres bombardeos y pico –es un decir– que conforman y confirman la época. Luego, zas, le cederé la palabra a Casandra, para acabar con un simpático popurrí científico de la época. Y aquí paz y después Gloria.

3- Bombardeo 1. Los coles. No sabemos nada de la covid. No sabemos por qué los hombres la contraen con mayor frecuencia, y de manera más lucida, que las mujeres. Es decir, que no sabemos ni eso. Imagínate todo lo demás. Lo que te habla de la época. Una época en la que, definitivamente, no sabemos, o no sabemos con mayor rapidez que en otras épocas. Por lo mismo, no sabemos por qué han abierto los coles. De lo que se deduce que han abierto, a pelo, porque nadie los ha cerrado. Es decir, Alemania no los ha cerrado. Y sin ninguna garantía en la continuidad del curso, que dependerá de la fortuna, uno de los temas/hechos políticos del Decamerón. Han abierto, por tanto, por dinámica. Por costumbre. Por época. Por incapacidad para abordar la problemática y, a la vez, por tirar palante. Se trata de una incapacidad gubernamental paneuropea que, de hecho, creó la pandemia en Europa en marzo. Esa incapacidad habla del Estado en esta nueva época. No posee los mismo roles que hace cuatro días, en los 70. Ni los recuerda, glups. No ofrece planificación o inteligencia y corrección. Sino algunos servicios. Como abrir los coles. No son, por tanto, servicios a ciudadanos, sino a clientes. No son derechos, es amabilidad. Lo que habla de una mentalidad de empresa en el Estado. Una mentalidad que, en caso de que la fortuna cierre los coles, impedirá la universalidad de la educación. De hecho, no hay plan B, en caso de cierre de colegios. Desde marzo no se ha planificado la ampliación de plantillas o la democratización tecnológica que posibiliten el derecho a la educación en el yuyu. Abrir los coles es un indicio de cuál ha sido la principal herramienta de los Estados en esta pandemia. No ha sido la investigación, no ha sido el reforzamiento de la sanidad, no ha sido preparar las estructuras y el reparto de riqueza para otro confinamiento –no ocurrirá; la economía, ese hecho político, y no otro, no podrá soportarlo–. Para todo ello sería necesario algo que antaño fue fundamental en los Estados. Un IRPF razonable y una cultura democrática y decorosa de la distribución. En su ausencia, los Estados tiran con propaganda. Abrir los coles. O, lo que es lo mismo, absurdos propagandísticos similares, como el uso obligatorio de mascarilla en contextos de distanciamiento, o como practicar absurdos test masivos, sin posibilidad de seguimiento y que no aportan nada, pero que limpian, fijan y dan esplendor a los Estados. Y beneficios en los más privatizados.

La fusión, o lo que sea, de Bankia y La Caixa acabará con un banco con capital público, que no una banca pública

4- Bombardeo 2. Bankia, La Caixa. Se trata de una fusión de dos entidades financieras con serios gujeros en su interior, aumentados en esta pandemia, a pesar de los esfuerzos y desvelos de La Caixa para –como me demostraron con papelitos varios lectores, que se subían por las paredes– cobrar, en un primer momento, comisiones ilegales por los préstamos para autónomos emitidos en pandemia por el Estado. Ese, me temo, es el espíritu. La fusión, o lo que sea, es consecuencia del proceso de concentración iniciado en la pasada crisis por parte del sector-financiero-más-fuerte-del-mundo, como se decía. Mientras se rescataba. Hola, vuelvo a ser yo. Me había ido a llorar de risa al lavabo. Bueno, al tajo. La cosa finalizará con la salida a bolsa de valores que, como su nombre indica, tendrán un valor determinado. Los mercados deberán considerar ese valor como cierto, o como un chiste, como cuando Bankia1.0. En caso de que las apuestas del mercado sean a la baja –cuidadín, en el momento en el que escribo esto, La Caixa y Bankia han empezado a bajar–, el Estado deberá intervenir, nuevamente, en esa economía financiera regulada a niveles bolcheviques, aportando el monto y los XXXXXXXX sobre la mesa, dos objetos que no han existido en el momento de gestionar el Ingreso Mínimo Vital por ejemplo. A este posible indicio de crisis, se puede sumar la nueva crisis financiera mundial, que se está dibujando, me informa el doctor Isidro López. Localmente empezará “cuando empiece el baile de las bajadas inmobiliarias”, me dice el doctor López, sin enmendarse. A lo que agrega: “yo qué sé, esto puede pasar dentro de una semana o de tres meses”. Finaliza emparentando esa posible crisis con la que ya está saliendo de fábrica: “En Estados Unidos, la Reserva Federal está comprando cualquier título que sale al mercado, como quien dice. Está, vamos, sosteniendo el capitalismo mundial, sin más límite que la caída del dólar. Que caerá. Aquí se va a liar”. Independientemente de que se lie, y del lío, la fusión acabará con un banco con capital público, que no una banca pública. Aún así, sin serlo, era un objeto con el que crear algo menos riguroso que los bancos industriales y privados con los que nos topamos cuando, zas, en la anterior crisis, se decidió penalizar la corrupción de los políticos que gestionaban las cajas no suprimiendo esos políticos, sino suprimiendo las cajas. Oé-oé-oé. Creando una nueva oligarquía bancaria, y eliminando algo que vamos a echar de menos en esta época. Una banca popular, que se dedique al ahorro y a pequeños créditos, que no se emocione con productos bancarios y con hipotecas. Y que garantice la digitalización del ahorro, de los cobros, de los pagos, a una masa social que no cabe en los bancos psicokillers que hemos permitido crear.

5- Bombardeo 3. Se ha proclamado la crisis de gobierno en el Govern de Cat. Consiste en utilizar el Govern para dirimir un combate político de JxC contra ERC y PDeCAT. En este momento, en plena pandemia, el Govern es simbólico, y dedicado al símbolo, ese deporte cat. En breve, cuando inhabiliten a Torra –todo apunta a ello–, este pasará a ser un presi simbólico. Otro pollo ejercerá de presi, firmará los papeles –total, no hay mucho que firmar; ni ganas–, pero Torra será el símbolo simbólico de otro Govern que hace propaganda desde la Casa Blanca. Esto es importante. Ilustra lo que es un gobierno en este cambio de época. Vete a saber lo que es, lo que será. Pero admite ser símbolo. Admite abandonar lo que hasta hace poco se consideraba política o, incluso, Estado, y ejercer lo que es hoy la política y el Estado en amplias zonas del planeta: agravio, sentimiento, gestión de la pasión y extracción. Y no le va mal. El éxito cat en la disciplina impide valorar, incluso percibir, el desastre de las residencias, la incapacidad de planificación, el dinero cedido a las privadas en esta crisis, un caso múltiple de acoso sexual en las alturas, y la emisión de corrupción, a través de la única medida gubernamental con pies y cabeza que ha emitido este Govern: un mangoneo inmobiliario para la cosa Barcelona World. La impunidad, la ausencia de percepción de algo que no sea sentimental, es más depurada y efectiva que en la CAM, otro paraíso terrenal de la derecha. Lo que implica que lo de Cat es una  disciplina cargada de futuro. No sólo se puede no gestionar, o gestionar mal una pandemia, sino que empieza a estar claro que eso no es una competencia gubernamental. El Gobierno, prescindible, transcurre en otro sitio, se deduce. Como siempre, se ha llegado a esta solución en Cat vía tecnología propia –la época esa y su cercanía a los posfascismos–, pero también gracias a un Tratado de Versalles/ sentencia del TS abusivo. Wilson no hubiera permitido el Tratado de Versalles ni esa sentencia. Nadie hizo caso a Wilson, aquel presi USA que pedía un Estado para los polacos y que la sangre no llegara al río en Europa, ese río de sangre. Igual no hacer caso a Wilson es, otra vez, la época.

6- Posible bombardeo. Italia ha explicado en qué se invertirá su plan de rescate europeo. Ahí va. Se trata de unos 30 folios que dan poética a los 209.000 millones de euros que recibirán. Y que irán a A) digitalización e innovación –acceso ciudadano a Internet, fibra y virtualización del Estado–, B) Rivoluzione verde i transizione ecologica –poco concreta: descarbonización del transporte, eficiencia energética en edificios públicos, economía circular, C) la línea ferroviaria Torino-Lyon –el corredor mediterráneo de allá–, líneas de alta velocidad, carreteras, puentes que no se caigan y todo eso, D) Istruzione formazione e ricerca –aumento de licenciados, del 27,6% a la media europea del 40%; digitalización de la enseñanza, fibra en la universidad–, E) cohesión territorial –corregir, sin muchos detalles, la desigualdad creada– y F) salud –inversión en ella–. Se alude a una reforma del IRPF, que lo haga progresivo, a luchas contra la evasión y a salarios dignos. A una subida del 10% en el empleo, y a un crecimiento anual del 1,6%. Sobre el papel es un cambio, si bien poco ambicioso, se diría. Es importante que, para valorar la emisión italiana como indicio, sepamos que Italia es un país industrializado, con un pacto de adhesión a la UE más resultón, que gasta como Estado capacidad diplomática y operativa en la UE, y que no tiene un problema con la vivienda, lo que disminuye la desigualdad y lo chungo. Y que –y esto es también importante; mucho– en los 90, Italia se refundó como Estado, a través de un movimiento de respuesta republicana ante la corrupción estructural, modulado por jueces y fiscales. Ese movimiento, y ya empezamos a reír, empezó a emitirse en Esp en la misma época, si bien sus promotores acabaron dejándolo para entrar en listas y en cargos PSOE. Me vuelvo al lavabo, a reír. En la escalera creen que me ha tocado la primitiva.

En Esp la gestión de la pandemia ha caído en manos especulativas, lo que la hace impagable

7- Con todos ustedes, Casandra. Como es el último día, viene con taconazo, hecha un brazo de mar. Toc, toc, toc. “La covid no es una enfermedad banal. Sus secuelas y el colapso sanitario no son banales. Banalizar la enfermedad, no investigarla, no alarmar, es una región del negacionismo neolib. Esa enfermedad, que nace de un desastre ecológico prolongado es el neolib, y se ha gestionado a través de él. Afecta a las clases humildes, más expuestas, con menos capacidad de distanciamiento incluso en su domicilio. A modo de ejemplo del carácter clasista de esta enfermedad, te doy uno incomprensible: los camioneros, a pesar de tener incluso una infección moderada, sufren un mayor porcentaje de secuelas”. “Cuando una estadística de la enfermedad no cuadra e investigas, llegas al neolib. Como en Canadá, donde se ha producido un 85% de muertes en residencias, consecuencia, cuando lo estudias, de una privatización de las residencias”. “El neolib, en ese sentido, tendrá un shock cuando aparezca la primera vacuna, que no será válida. Una mala vacuna, una vacuna neolib, que aparecerá en el mercado por beneficios bursátiles, puede hacer más fuerte al virus, esa cosa inteligente”. “En esta crisis se ha demostrado que sólo funciona la sanidad pública. Ojo, la pública, no su asociación con lo privado. Y, dentro de la sanidad pública es necesaria la investigación. También se ha demostrado que la propaganda mata”. “En Esp la gestión de la pandemia ha caído en manos especulativas, lo que la hace impagable. A modo de ejemplo, una PCR, que en Italia vale 2,5 euros, aquí vale menos de 10 euros, pero te lo cobran a 190 euros en la privada”. “Esto no acabará con la vacuna. Me preocupan mucho, lo dicho, las secuelas. Y su relación con el neolib: pueden impedir el acceso a un trabajo o a una pensión en el futuro”. El neolib. La época. Casandra. Toc, toc, toc. Nos vamos. Esto se acaba.

8- “Y dejando ya a cada una decir y creer como les parezca, es tiempo de poner fin a las palabras (...), acordaos de mí si tal vez a alguna algo le ayuda el haberlas leído. Aquí termina la décima y última jornada del libro llamado, apellidado Príncipe Galeoto”.

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