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Impactos de la cuarentena por Covid-19 en la salud mental

2 meses publicado 23
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La implementación de medidas restrictivas para evitar la propagación de la Covid-19, como las cuarentenas prolongadas o el aislamiento, representan factores que pueden influir en la salud mental de las personas.

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Ante los efectos de trastornos que pueda generar la Covid-19, los especialistas en el área de salud mental lo han considerado la cuarta ola de la pandemia, una que será, según explican, “invisible y los Gobiernos no le destinarán recursos económicos ni humanos”.

El presidente de la Sociedad Chilena de Trastornos Bipolares, psiquiatra Jorge Fernando Cabrera, indica que el modelo de tratamiento implementado para el control de la Covid-19 ha consistido en la adopción de acciones de salud pública “históricas y sin precedentes”.

Medidas como el distanciamiento social, la cuarentena de comunas y, en ocasiones, ciudades enteras han reducido el contacto humano, lo que apoya a la reducción de nuevas infecciones, pero los efectos adversos sobre la salud mental son altos.

“Si lo habitual era que los tiempos de espera para obtener atención en los centros de salud mental eran prolongados, después de meses de estar expuestos al aislamiento social, (...) será inevitable que muchos de nuestros pacientes presenten un agravamiento de su patología de base y salgan de esta pandemia con secuelas”, refiere el experto chileno.

Aislamiento social y medidas restrictivas

La ansiedad, depresión, agorafobia, trastornos afectivos y del sueño, o estrés postraumático, son algunas de las aflicciones que van en aumento durante la pandemia, dice el profesor e investigador de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), Francisco Lupiáñez.

En cuanto a las relaciones sociales que se han visto interrumpidas, el psiquiatra Jorge Fernando Cabrera, señala que estas tienen un papel clave para mantener una vida plena y una salud mental sana.

Cabrera afirma que “las personas que experimentan depresiones con ideas suicidas suelen carecer de conexiones con otras personas y, a menudo se desconectan de los demás a medida que aumenta la intensidad de la depresión”.

De ahí que, desde una perspectiva de prevención de la depresión, sea preocupante que “la estrategia de salud pública fundamental para afrontar la crisis de la Covid-19 sea el distanciamiento social”.

En tanto, el permanecer con la familia y amigos, aislados de las personas hospitalizadas, son situaciones que pueden elevar el índice de depresión y el riesgo de suicidio.

Para hacer frente a esta situación, los especialistas llaman a implementar, junto con las medidas restrictivas, otras acciones necesarias para mitigar las consecuencias de la pandemia en el área de la salud mental.

Pérdida, amenaza y duelo

Las medidas sanitarias no han posibilitado la adecuada elaboración del duelo. | Foto: Freepik

Comenta el neuropsiquiatra mexicano, Jesús Ramírez-Bermúdez, que durante la pandemia las amenazas y pérdidas que detonan estados de alerta y angustia y pueden desencadenar trastornos afectivos, se han incrementado.

Al respecto, comenta que la Covid-19 ha detonado “amenazas a nuestra integridad física, el miedo de perder a nuestros seres queridos; el miedo de enfermar y no tener dónde atenerte. Hay una amenaza persistente a la integridad y todo eso afecta la salud mental; y también hay una amenaza en lo simbólico”.

En cuanto a las pérdidas, advierte el especialista que esta se ve en las carencias de libertad, de salud, y económicas. “Desde el niño que no puede celebrar su cumpleaños; hasta la niña que no puede ver a su amiga para jugar como siempre lo hacían, corriendo y brincando; (...) por eso, en términos numéricos se estima que la cuarta ola, que es la salud mental, puede ser hasta más frecuente que los anteriores”, agrega Ramírez-Bermúdez.

Por su parte, el psiquiatra y psicoanalista Cabrera alerta que, durante este período, habrá una parte de nuestra población que ha perdido a un familiar o a una persona significativa por la Covid-19, o por las complicaciones en enfermedades de base como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, explica que las medidas sanitarias no han posibilitado la adecuada elaboración del duelo, todo esto en una sociedad que concibe a los rituales de muerte como una ayuda a la superación del duelo en familia.

“Un estudio realizado en Hong-Kong en el año 2009, después de la pandemia por Síndrome de Estrés Respiratorio Agudo (SARS), se encontró en los sobrevivientes una incidencia acumulada de trastornos psiquiátricos, según el DSM IV, de 58,9 por ciento", manifiesta Cabrera.

Asimismo, comenta que "la prevalencia para cualquier trastorno psiquiátrico, 30 meses post SARS, fue de 33,3 por ciento; uno de cuatro pacientes tenía un trastorno de estrés post traumático y 16,6 por ciento tenía algún trastorno depresivo”.

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