Erdogan recita el Corán en el primer rezo en Santa Sofía en ocho décadas


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Erdogan recita el Corán en el primer rezo en Santa Sofía en ocho décadas

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LLUÍS MIQUEL HURTADO

Teherán

Viernes, 24 julio 2020 - 17:03

El templo celebra su reconversión en mezquita con una afluencia masiva de fieles y un marcado protagonismo del presidente turco, dos semanas después de la autorización judicial

El primer rezo musulmán en la ahora mezquita de Santa Sofía ofende a Grecia

El presidente turco ha participado activamente en el primer rezo celebrado en la mezquita de Santa Sofía en 86 años. Recep Tayyip Erdogan, con semblante adusto y ataviado con un kufi -gorra tradicional de lana-, ha recitado suras de los primeros dos capítulos del Corán, el libro sagrado de los musulmanes, que hacen referencia a la búsqueda de guía e unidad entre los fieles. Así es como ha comenzado el primer rezo en el templo que, tras ocho décadas funcionando como museo, fue reconvertido en mezquita, desatando una polémica fuera del país.

Gritos exaltados de "¡Dios es el más grande!", proferidos por sus seguidores más acérrimos han resonado como réplica al dirigente turco. En otro momento clave del ritual de este viernes, cuatro muecines, encaramados a sendos minaretes de Santa Sofía -instalados durante la época otomana y diseñados por uno de sus arquitectos más célebres, Mimar Sinan-, han hecho resonar la plegaria a Dios por toda la península histórica de Estambul, ayudados por la megafonía.

Alrededor de la mezquita no ha cabido un kufi. Sólo en las inmediaciones y dentro del templo de Santa Sofía, que dejó de ser museo hace dos semanas para cumplir con una sentencia judicial favorable a los intereses del Gobierno turco, ha sido posible mantener la distancia social. En las calles del Estambul histórico, que desembocan en una de las maravillas de la Edad Media, la Policía apenas ha podido poner orden en la inmensa afluencia de fieles musulmanes que han ido allí a comulgar con Dios.

Algunos piadosos llevaban desde el jueves por la noche haciendo guardia para procurarse un puesto cerca del edificio, finalizado durante el imperio romano oriental de Justiniano, convertido en mezquita tras la conquista otomana de la ciudad y desconsagrada en 1934 bajo las políticas laicas de Mustafa Kemal 'Atatürk'. Ataviados muchos con vestimentas islámicas y con una pequeña alfombra sobre la que arrodillarse mirando a la Meca, miles han recitado el Corán mientras aguardaban al presidente turco.

Según la cadena pública turca TRT, el Corán será leído las 24 horas del día gracias a la labor de los tres imanes y cinco muecines destinados para el templo por la Dirección de Asuntos Religiosos, la nueva protectora del templo en sustitución del Ministerio de Cultura. Tal fue la última voluntad del Sultán Mehmed II, cuyo testamento, en el que legó Santa Sofía a una fundación para el rezo islámico hasta el fin de los tiempos, fue antepuesto a la decisión política de 1934 en la sentencia del Consejo de Estado de hace dos semanas. La decisión de este organismo, equivalente al Tribunal Supremo español, permitió que Erdogan firmase el decreto de reconversión de Santa Sofía en mezquita.

"Fatih Sultan Mehmet ordenó que este lugar fuese mezquita hasta el apocalipsis. Malditos sean quienes infrinjan este mandato", proclamó durante la homilía el director de Asuntos religiosos, Ali Erbas. El religioso, a cargo de uno de los departamentos con más presupuesto del Gobierno, pronunció estas palabras desde el minbar de Santa Sofía portando una espada en la mano. Une elemento que, simbólicamente, representa la conquista de un lugar.

Miles de personas esperan a la primera oración del viernes en el templo de Santa Sofía en Estambul.
Miles de personas esperan a la primera oración del viernes en el templo de Santa Sofía en Estambul.EFE

Recep Tayyip Erdogan, uno de los impulsores de la reconversión de Santa Sofía en mezquita, ha seguido de cerca los trabajos para adaptar el edificio al culto islámico. Según medios locales, fue él, personalmente, quien escogió el color turquesa de la alfombra extendida en gran parte del suelo, excepto sobre el omfalion, el espacio donde se coronaba a los emperadores bizantinos. Exigió, asegura el fabricante del piso, que la lana fuese de fabricación turca.

Hasta ahí llega el simbolismo nacionalista perseguido por el líder turco y que, según sus críticos, sirve para cubrir los problemas económicos a los que se enfrenta el país, agravados por las consecuencias de la pandemia. Soner Çagaptay, analista del Washington Institute, asevera: "Erdogan es un populista". Según el especialista en política turca, el líder turco ha recurrido al viejo choque laicismo-religión, que ha definido la política turca en el último siglo, para recabar soporte popular en tiempos aciagos para su formación islamonacionalista.

PREOCUPACIÓN POR LA RECONVERSIÓN

La Unesco, por su parte, había expresado su preocupación por algunos trabajos a realizar en Santa Sofía, como los hechos para cubrir la iconografía cristiana ortodoxa del templo. Aparentemente, un sistema de cortinas blancas, colgadas de un gancho mecánico, permitirá tapar la Madre de Dios del ábside durante las horas de rezo. Otros iconos serán cubiertos de forma similar.

Las autoridades turcas han insistido en que, pese a los cambios, los turistas podrán seguir visitando el templo. Incluso han garantizado que Gli, el célebre gato residente en el edificio, podrá recostarse en su flamante alfombra. Además, subrayan, la entrada será gratuita a partir de ahora. Eso sí, los visitantes externos sólo podrán acceder a él durante las horas en que no haya rezo, y deberán cumplir una serie de pautas de recato en la vestimenta. Las medidas serán similares a las que se aplican en la cercana Mezquita Azul, otra de las obras más conocidas de Estambul.

LA PRÓXIMA REIVINDICACIÓN DE ERDOGAN

La fecha del primer rezo de la nueva era de Santa Sofía ha coincidido con otra efeméride que está llamada a ser la próxima reivindicación que abandere Erdogan: la firma del tratado de Lausana de 1923, que llevó al reconocimiento de la soberanía turca, tras su guerra de Independencia frente a varios poderes coloniales, a cambio de su renuncia a varios territorios herencia de la época otomana. Aunque lo firmó el padre fundador de los turcos, Mustafa Kemal, sectores ideológicos neo otomanistas, próximos a Erdogan, han llegado a desarrollar todo tipo de teorías conspiranoicas para atacar el pacto, visto como una capitulación.

Grecia y Turquía mantienen feudos, hijos de hace un siglo, sobre la autoridad en varias islas de los mares Egeo y Mediterráneo y, especialmente, sobre los derechos en las aguas que las rodean. Esta misma semana, el anuncio de la llegada de un buque de exploración turco, para realizar prospecciones alrededor de la isla griega de Kastellorizo -a apenas dos kilómetros de la costa turca-, ha puesto a ambos ejércitos en alerta y, a los turistas, en pánico.

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