El despertar que no quiere Xi Jinping: crece la venta ambulante en China por la crisis de desempleo


¡Tambien te puede interesar

El despertar que no quiere Xi Jinping: crece la venta ambulante en China por la crisis de desempleo - España Madrid Noticias


Translate Google:

El despertar que no quiere Xi Jinping: crece la venta ambulante en China por la crisis de desempleo

3 meses publicado 58
Compartir en Redes Sociales

LUCAS DE LA CAL

Corresponsal

Pekín

Martes, 21 julio 2020 - 14:48

Los puestos de venta ambulante resurgen con la crisis de empleo provocada por el coronavirus, pese a tratarse de un negocio prohibido y perseguido por las autoridades al considerar que "empaña la imagen de la exitosa y hermosa China"

Vendedores ambulantes con mascarilla preparan comida en una calle de...
Vendedores ambulantes con mascarilla preparan comida en una calle de Pekín. TINGSHU WANG / REUTERS

Cada noche, pasadas las 21.00 horas, Jin Hu envía su ubicación a tres grupos de WeChat, el WhatsApp chino. Entre todos esos grupos suman más de 800 miembros. Jin es de la ciudad de Tianjin, pero lleva una década residiendo en Pekín, dando vueltas por la capital con un motocarro que por las noches convierte en un puesto de hot pot: el famoso caldero chino con todo tipo de variedades de comida. El caldo que prepara es una especie de salsa con picante en la que se puede cocer tallarines y pinchos de salchichas, tofu, palos de cangrejo, sangre de cerdo y corazones de pollo que apenas valen 1,5 yuanes (20 céntimos) cada uno.

Cada noche, Jin fija su puesto de comida en un punto diferente del distrito de Chaoyang, en el segundo anillo de los cinco que rodean a Pekín. Normalmente escoge calles oscuras y poco transitadas. Sabe que no tiene permiso para vender comida en la calle. Aunque, según cuenta una de sus asiduas clientas, en realidad la Policía le deja trabajar, siempre y cuando monte su puesto en horas en las que no hay mucha gente por la calle y en lugares discretos para no llamar la atención.

"Hace tres años las autoridades empezaron a perseguir a estos puestos de venta, tanto de comida como de ropa. Incluso hay una Policía especial que se dedica a vigilar que no estén en la calle. Creen que estos negocios dan muy mala imagen de la ciudad, sucia e incivilizada", explica la clienta. "Y esto es Pekín, el centro político de China. En otras ciudades más pequeñas y menos importantes sigue habiendo muchos puestos por la calle. Aquí, sobre todo en estas zonas céntricas, casi siempre está sólo este hombre y se expone a que un día lo detengan", continúa.

"Hace unos días yo estaba en un nuevo puesto que hacen barbacoa y se largaron corriendo cuando llegó la Policía", cuenta otra de los clientas. El puesto al que se refiere lo lleva un matrimonio de la provincia sureste de Yunnan. Ellos tenían un restaurante en Pekín que cerró en febrero cuando el coronavirus se empezó a propagar por China. Golpeados por las deudas y el alquiler del local, no lo volvieron abrir. Como alternativa durante este verano para ganar dinero y poder retomar su antiguo negocio, el matrimonio decidió montar un puesto ambulante de comida. Al igual que el de hot pot de Jin, ellos también van cambiando de localización cada noche para despistar a los agentes.

VENTA AMBULANTE PARA IMPULSAR EL EMPLEO

Muy cerca del Ditan Park, también en el segundo anillo de Pekín, se suele poner estas noches de verano una mujer mayor que vende calcetines y sujetadores. Ella dice que retomó el puesto que había abandonado cuatro años atrás después de escuchar las palabras del primer ministro chino, Li Keqiang, el pasado 28 de mayo durante una rueda de prensa. El dirigente promovió la idea de establecer una "economía de vendedores ambulantes" para aliviar la crisis de desempleo que había provocado la pandemia.

Li Keqiang elogió a la ciudad de Chengdu, en la provincia de Sichuan, por crear 100.000 empleos al permitir 36.000 puestos callejeros. El segundo líder más importante de China, por detrás del presidente Xi Jinping, visitó días después un complejo residencial en la ciudad de Yantai, donde también promovió la idea de montar puestos ambulantes para ayudar a las personas que habían perdido sus empleos. "El gobierno necesita esforzarse más para crear nuevos trabajos rompiendo los estereotipos. China tiene una fuerza laboral de 900 millones. Sin empleos, hay 900 millones de bocas que necesitan ser alimentadas. Con empleos, hay 900 millones de pares de manos que pueden crear una enorme riqueza", dijo Li.

Pero con este asunto está ocurriendo algo curioso en China. En las últimas décadas, el país ha apostado su futuro en ser la fábrica del mundo y en las nuevas tecnologías. Ahora, el gigante asiático tiene que contemplar una solución más simple y antigua para su crisis laboral que el pasado mes alcanzó un 5,7% de tasa de desempleo. Muchos ciudadanos han tomado al pie de la letra las palabras del primer ministro y se han echado a la calle para montar sus puestos, sobre todo en las ciudades más pequeñas.

METRÓPOLIS Y MEDIOS ESTATALES, EN CONTRA

Algo que ha chocado con la postura de las grandes metrópolis como Pekín o Shanghai. Las autoridades locales de estas ciudades incluso avisaron de que iban a intensificar la vigilancia de los vendedores ambulantes, contradiciendo el mensaje de Li Keqiang, que llegaba poco después de que, durante la reunión anual del Parlamento chino, asegurara que el gobierno se había propuesto estos meses la creación de nueve millones de puestos de trabajo, frente al propósito de los 11 millones de nuevos empleos de 2019.

Tampoco los medios de comunicación estatales han apoyado el resurgir de la venta ambulante. En sus editoriales muchos han criticado la idea de crear una economía de vendedores ambulantes. "La afluencia de estos vendedores en las principales ciudades sería incivilizada", escribió el canal de televisión CCTV en un comentario publicado en línea. Criticó la idea, sin mencionar al primer ministro, porque supondría "retroceder de la noche a la mañana varias décadas". El Beijing Daily, el periódico oficial del gobierno de la capital, publicó varios artículos que calificaban los puestos de venta ambulante como "ruidosos, obstructivos y capaces de empañar la imagen de la ciudad capital y de la nación".

Los académicos tienen distintas opiniones. Para el profesor Steve Tsang, director del Instituto SOAS China en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, la "venta ambulante en la calle es algo que a Xi Jinping no le gusta, ya que empaña la imagen de la exitosa y hermosa China que le gusta proyectar". Tang Min, un asesor del gobierno chino, dijo recientemente que la venta ambulante no solo crearía empleos sino que también abordaría la preocupación pública sobre el hacinamiento en el interior en medio de la pandemia en curso. "Pero no puede reemplazar la economía regular, lo que se puede vender o comprar en las calles es muy limitado", dijo Tang. "El gobierno no puede dejar que crezca sin control, tiene que ser regulado a medida que continuamos experimentando y explorando esta opción".

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más

ChinaXi JinpingWhatsAppParo
Leer artículo completo

Compartir en Redes Sociales