Brasil supera los 100.000 muertos por coronavirus y Bolsonaro pide pasar página


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Brasil supera los 100.000 muertos por coronavirus y Bolsonaro pide pasar página

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JOAN ROYO GUAL

Río de Janeiro

Domingo, 9 agosto 2020 - 14:55

El país supera los tres millones de casos confirmados de Covid-19 y la curva se estabiliza en la mayor parte del país, aunque en un punto muy alto, con una media de 1.000 fallecidos cada día

Un manifestante con la bandera de Brasil rinde tributo a las víctimas...
Un manifestante con la bandera de Brasil rinde tributo a las víctimas de Covid-19, en la playa de Copacabana de Río de Janeiro. MAURO PIMENTEL / AFP

"Lamentamos todas las muertes, vamos a llegar a 100.000, pero vamos a seguir con nuestras vidas y librarnos de este problema", decía el presidente Jair Bolsonaro esta semana, al lado del ministro interino de Salud, el general Eduardo Pazuello (que iba a ser una solución provisional y lleva casi tres meses en el cargo), en una de sus retransmisiones en directo en Facebook.

Bolsonaro dejaba otra frase para la posteridad. Se sumará a la "gripecita" de la que hablaba en marzo para definir al nuevo coronavirus o al "y a mí qué, ¿qué quieres que haga? no hago milagros" que soltó en abril cuando los periodistas le preguntaron por el elevado número de fallecidos. La misma noche en que el país llegaba a la fatídica cifra, Bolsonaro colgaba en sus redes sociales una foto sonriente vistiendo la camiseta del Palmeiras, su equipo de fútbol, que acababa de ganar el campeonato paulista.

La insensibilidad de Bolsonaro con las víctimas de la pandemia ya no causa sorpresa. También forma parte de la 'nueva normalidad'. El sábado, cuando el ministerio de Salud informó de 100.477 fallecidos, el Congreso Nacional decretó cuatro días de luto oficial. El Gobierno no hizo ningún pronunciamiento oficial. Las ruedas de prensa terminaron hace tiempo, cuando Bolsonaro destituyó, uno tras otro, a dos ministros de Salud que defendían las medidas de aislamiento social y ponían en duda la eficacia de la cloroquina. Sí se pronunciaron sobre las víctimas aliados cercanos, como la diputada ultraderechista Carla Zambelli, que dijo que "la izquierda parece celebrar las 100.000 muertes" y pidió recordar que Brasil ya suma dos millones de curados.

Un tercio de todas esas víctimas fatales perdió la vida en el último mes, cuando la mayoría de estados llevan ya muchas semanas de reapertura de la actividad económica. Brasil no esperó a controlar la expansión del virus para relajar las ya de por sí tímidas medidas de confinamiento. "Todos los planes de reapertura en Brasil se hicieron mirando la recuperación económica, pero a costa de la población. Es un genocidio anunciado. Buena parte de las muertes que se observan en los estados están relacionada con el plan de reapertura", decía esta semana a UOLDomingo Alves, físico y profesor de medicina social de la Universidad de São Paulo.

La mayoría de especialistas también coincide en que la falta de una coordinación a nivel nacional contribuyó a aumentar la mortalidad. El exministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, que fue forzado a dejar el cargo al inicio de la pandemia, cree que la actitud de Bolsonaro ha sido clave. "Hubo una serie de factores, pero el factor presidente ha sido preponderante. Dio argumentos a la gente para que no se quedaran en casa. Dio ese ejemplo y sirvió de pasaporte para que las personas compraran políticamente esa idea", lamentaba en el diario Folha de São Paulo.

Brasil ya ha superado los tres millones de contagios, pero si se toman como referencia las dos últimas semanas, lo cierto es que el virus parece haber iniciado una etapa de estabilización, a pesar de que el país sigue sumando una media de mil muertes al día. Ya son mayoría los estados en los que el crecimiento del número de contagios está frenando. El coronavirus entró a Brasil por las grandes capitales y se cebó en un primer momento con las ciudades con un sistema sanitario más precario, como Manaos, Belém y Fortaleza. Fue allí donde se vieron las dramáticas imágenes de los ataúdes apilándose en fosas comunes. Después, el virus avanzó por las regiones interiores recorriendo todo el país, y en las últimas semanas está siendo especialmente virulento en el sur y en el centro-oeste.

RIESGOS PARA LOS TRABAJADORES SANITARIOS

En el estado de Mato Grosso, por ejemplo, las UCI de los hospitales están estos días al 80 por ciento de su capacidad. En la ciudad de Rondonópolis la situación se agrava por el humo de varios incendios forestales que afectan a la región, y que intensifican las enfermedades respiratorias. "Para dormir ponemos cubos de agua en el cuarto. La situación no está nada fácil, si pillamos la covid puede que no tengamos sitio, el hospital está bastante lleno", explica a EL MUNDO Fabiana Maciano.

Hace unos días, su cuñada, Dirce de Oliveira, enfermera, falleció tras contagiarse en el hospital Santa Casa de la Misericordia. Tenía 45 años, diabetes y era hipertensa, pero la pusieron a cuidar pacientes de Covid-19. "Sabían del riesgo que estaba corriendo, no deberían haberla dejado ir a trabajar", lamenta Fabiana. Dirce es una de las 325 enfermeras brasileñas que han perdido la vida en lo que va de pandemia.

La semana pasada, el Congreso aprobó una ayuda del equivalente a 7.800 euros para los profesionales que se vieran incapacitados para realizar su trabajo de forma permanente debido a las consecuencias de la enfermedad, y para los familiares de las víctimas entre estos trabajadores. Bolsonaro reconoció la "buena intención" de los parlamentarios, pero vetó el proyecto de ley alegando que iba contra el interés general, porque atentaba contra la ley de responsabilidad fiscal.

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