Antes de entrar en materia, y descifrar ese número que encabeza el artículo, merecemos un pequeño desvío: Los testimonios norteamericanos sobre nosotros los puertorriqueños oscilan entre la empatía y el sarcasmo. Cuando el Dr. Francis W. O’Connor visitó Puerto Rico en 1927, auspiciado por la Rockefeller Foundation para planificar importantes estudios epidemiológicos y sentar cátedra en la recién inaugurada Escuela de Medicina Tropical, su Diario se caracteriza por una empatía que a veces alcanza un aprecio profundo de los puertorriqueños y de sus esfuerzos salubristas. Solo un comentario mordaz encontramos en su ecuánime prosa: Compara La Perla con un barrio del Londres de Dickens y a su gente como “the last resort of degraded humanity”. Hasta ahí su arrogancia imperial.

sábado, 24 de octubre de 2020

Como primera prioridad, debemos enfocar en el Centro de Bellas Artes, su plena apertura siguiendo los protocolos de mitigación para lidiar con la pandemia, escribe Edgardo Rodríguez Juliá

sábado, 10 de octubre de 2020

Precisamente por lo que está en juego para nosotros los puertorriqueños, un voto contra Trump sería emancipador. Añoro ese voto, me gustaría tenerlo; de una vez renuncio a los remilgos nacionalistas de pensarme país aparte, escribe Edgardo Rodríguez Juliá

sábado, 12 de septiembre de 2020

Ahora, una vez viejo, me toca reconocer cómo una de esas coordenadas de su vaticinio se va borrando con el tiempo; esa rueda del progreso, o de la esperanza, o quizás solo de un destino bonancible, ¿a dónde se ha ido?, escribe Edgardo Rodríguez Juliá

sábado, 8 de agosto de 2020

El puritanismo en la Historia es igual de peligroso que la Religión: tendríamos que expurgar buena parte de la literatura sureña y películas como ‘Gone with the Wind’, escribe Edgardo Rodríguez Juliá